Concluye Xantolo con el ánima sola

166

Huejutla.- Para algunas personas concluye la celebración del Xantolo con el ritual del ánima sola, en el cual se encendieron este año 2 mil 18 velas, pero en algunas localidades de la Huasteca se prolonga hasta el 5 de noviembre, algunos retirarán sus arcos (altares) hasta el 30 de noviembre, día del santoral en honor a San Andrés, cuando también los disfrazados se despojarán de sus máscaras y darán a conocer su identidad, a ese evento se conoce como el destape, incluyendo el personaje de los más enigmáticos de la tradición: el comanche.

En Huejutla para alumbrar al ánima sola se encienden 2 mil 18 velas este año, y de acuerdo con la tradición, se incrementará una cada año.

Después de la partida del ánima sola, queda el comanche y su danza, que representa misticismo y tradición entre los tehuetlanenses, es un personaje mitológico, que llega para controlar a la representación maligna y a convivir con aquellas ánimas que llegan al mundo terrenal con el permiso de Dios, según cuenta la tradición oral.

En todas las calles de Tehuetlán, al ritmo de la banda de viento, los jóvenes y niños en su mayoría disfrazados de mujeres y de muertos, bailan al ritmo de la tuba, trompetas y percusiones; poco después salen dos o hasta cuatro jóvenes ataviados como “comanches” que atacan con sus arcos y flechas al “perrero” que es la representación del mal y viste con ropa elaborada con costales.

Al respecto, Néstor Hernández Cortés, integrante del comité de organización del barrio Tlalzintla, explicó que la “danza del comanche” es tradicional porque es la mítica lucha entre el bien y el mal y que se le considera como el ritual del vencimiento.

Explicó que cada comanche tiene el compromiso de caracterizarse durante siete años con la cuadrilla y hasta cumplirlos puede decidir si continúa o sale de la cuadrilla.
Aseguró que van a seguir con la tradición, que les han legado sus abuelos y a estos sus antepasados.

“El ritual de los ‘disfrazados’, que vienen con el permiso de Dios, llegan a burlarse del mal y los comanches vienen para reforzar y defender a los espíritus que llegan a la vida terrenal.”
Josué Hernández, vecino del barrio Tlanzintla y comanche, comentó que su vestuario está hecho con cascabeles en los tobillos, un arco y flecha, un penacho elaborado con plumas de pavorreal y de guajolote, con un cráneo, mientras que el vestuario es de colores rojo tenue y carmín, así como amarillo, en tanto su rostro está caracterizado con pinturas amarilla y negra.

En Jaltocán

En Jaltocán, el personaje del comanche es diferente, es ataviado con un traje semejante al que utilizaba un arlequín –payaso– que consiste en una camisa de colores variados y muy vistosos; en el pantalón se utilizan los mismos colores y en la cintura una faja ancha y en las orillas en forma de picos, donde se cuelga un cascabel y esta va amarrada en la parte de atrás.

En las piernas lleva, desde el tobillo hasta la rodilla, una tira llena de cascabeles que suenan al bailar; mientras que en los pies lleva huaraches originalmente de garbancillo, en la actualidad se usa un guarache común, ya sean cruzados de piel o de suela de hule.

Esa danza se ejecuta con hombres vestidos de comanches, o con parejas que son hombres vestidos de mujer. El hombre que se viste de mujer lleva un vestido o naguas floreadas con una blusa bordada en el cuello.

Y para que sea reconocido, lleva en la cabeza una pañoleta de colores y un sombrero y en los pies zapatos o huaraches de mujer.

Ya disfrazado todo el conjunto, se la llama cuadrilla, salen a la calle a bailar un grupo o por parejas; los músicos tocan fragmentos de canciones como huapangos, corridos o sones y el baile especial, “El comanche”.

En “el comanche” se luce el hombre disfrazado de comanche, ya sea solo o con su pareja, o todo el conjunto de comanches, si se disfrazaron varios; la coreografía es diferente y lo hacen formando filas verticales u horizontales simulando luchar contra la muerte, apuntando con su arco y con su flecha a direcciones indefinidas con su ritmo alegre y cadencioso.

Comentarios