Condición sociodemográfica del embarazo adolescente en Pachuca

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El interés en México por estudiar el embarazo adolescente se ha acrecentado en las últimas décadas. Desde la perspectiva demográfica y de la salud pública, esa situación responde a distintos motivos, entre los que cabe destacar: a) de cada 10 adolescentes embarazadas de 15 a 19 años, dos han estado embarazadas en más de una ocasión, b) una de cada dos adolescentes de 12 a 19 que inicia vida sexual, se embaraza; c) cuatro de cada 10 embarazos adolescentes no son planeados y mucho menos deseados. Según datos del Inegi (2011).
Los estados que presentan el mayor porcentaje de adolescentes de 12 a 19 años con vida sexual activa que han estado embarazadas alguna vez son: Chiapas, Nayarit, Michoacán, Veracruz, Chihuahua e Hidalgo.
Es realmente preocupante que Hidalgo destaque con cifras referentes al tema. Un ejemplo es el número de nacimientos que atiende el hospital obstétrico de Pachuca, ya que 25 por ciento corresponde a mujeres de entre 15 y 19 años. Según estadísticas de la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH), una de cada cuatro mujeres presenta embarazo a temprana edad en diferentes puntos del estado.
El departamento de investigación en salud reproductiva de la dirección de coordinación de la SSH encontró, respecto a las características por edad, que la moda es de 19 años, con edad mínima de 15 años. Los porcentajes de muertes maternas por jurisdicción de Hidalgo son: Huejutla 11.9 por ciento, Pachuca 11.4 por ciento, Molango 6.8 por ciento, Tulancingo 9.1 por ciento y Actopan, entre otros, con 6.3 por ciento.
Por otra parte, en relación a la derechohabiencia, más de la mitad de las mujeres fallecidas no se encontraban afiliadas a un sistema de seguridad social y solo 26.7 por ciento contaba con afiliación al Sistema de Protección Social en Salud, situación que contrasta con el ideal de que el total de mujeres debe contar con dicha derechohabiencia. En cuanto a los diagnósticos más comunes encontraron hemorragia obstétrica, enfermedad hipertensiva del embarazo y la sepsis.
Ahora bien, la probabilidad de que una mujer muera o padezca trastornos a raíz del embarazo y el parto está estrechamente vinculada con su condición social y económica, con las normas y valores de su cultura y con la ubicación geográfica de su lugar de residencia; en términos generales, cuanto más pobre y marginada sea una mujer, mayor será el riesgo de muerte.
El embarazo, además de ser perjudicial para la salud de las adolescentes y sus posibilidades futuras, también tiene implicaciones sociales, ya que al ser madres a esa edad tienen menos probabilidades de terminar sus estudios y de conseguir trabajos que les brinden independencia económica. Tanto ellas como sus hijos e hijas pueden terminar en pobreza.
Al mismo tiempo, las adolescentes embarazadas están más predispuestas a complicaciones como: hipertensión inducida por el embarazo, preclamsia y/o eclampsia, poca ganancia de peso, anemia, parto pretérmino, hemorragias, trabajo de parto prolongado y desproporción cefalopélvica, entre otros. Además de complicaciones en el recién nacido como bajo peso y/o malformaciones.
La gran mayoría de las adolescentes embarazadas (68.7 por ciento) determina tener un embarazo oculto por temor a sus padres al no existir una buena comunicación. Se requiere con urgencia intensificar los esfuerzos por parte de madres y padres de familia y de las secretarías de Salud y de Educación Pública para evitar los embarazos no deseados en ese grupo etario vulnerable. Una parte de la solución es mejorar sus oportunidades para asistir a la escuela ya que eso contribuye a la reducción de la pobreza; y en caso de que surja el embarazo, brindar atención prenatal en el primer trimestre para reducir el riesgo de mortalidad. Esos esfuerzos no solo mejorarán la salud materna y del infante, sino que también contribuirán con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
“El proceso de convertirse en madre requiere un extenso trabajo psicológico, social y físico. Durante esa transición, la mujer está más vulnerable y se enfrenta a grandes retos. Aquí, las enfermeras tienen una extraordinaria oportunidad de ayudar a las mujeres a aprender, ganar confianza y experiencia a medida que asume su identidad como madre.”

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