Confirma Citizen Lab espionaje a GIEI

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Ciudad de México.- El último informe del Citizen Lab, publicado ayer en su página web, confirma que un teléfono perteneciente al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) reunidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), encargado de investigar la desaparición de normalistas en Iguala, en 2014, fue blanco de intentos de infección con el spyware Pegasus.

Los intentos de infección documentados ocurrieron a principios de marzo de 2016, poco antes de la publicación del informe final de GIEI sobre su investigación.

Según el reporte, mientras llevaban a cabo sus investigaciones, los expertos de GIEI enfrentaron numerosas amenazas y hostigamiento, y finalmente un enfrentamiento público con la Procuraduría General de la República (PGR).

Aunque Citizen Lab no puede atribuir definitivamente los intentos a una agencia o individuo del gobierno mexicano en particular, indica que el software para espionaje fue adquirido por la PGR y otras agencias de inteligencia gubernamentales.

Este último informe se suma al creciente número de casos que muestran el uso del spyware comercial en el contexto mexicano.

Hasta ahora, Citizen Lab determinó que la tecnología vendida por una compañía israelí, para que los gobiernos indaguen hechos antiterroristas, criminales y de seguridad nacional, se ha utilizado para hackear a científicos de la salud y a activistas contra la obesidad, periodistas (y su familia), políticos de la oposición y, ahora, a miembros de una investigación internacional independiente sobre la masacre de 43 normalistas.

Documenta The New York Times espionaje

Los investigadores que fueron nombrados por la CIDH afirman que se toparon con muchos obstáculos en su trato con el gobierno mexicano, como rechazo a compartir documentos o permitir la realización de entrevistas clave e, incluso, con una indagatoria penal en represalia a su trabajo.

Ahora, según un reportaje publicado por The New York Times, hay evidencia forense que demuestra que los integrantes del grupo también fueron blanco de tecnología de espionaje.

De acuerdo con un análisis independiente, el principal enlace del GIEI recibió mensajes de texto con un hipervínculo que escondía un programa espía llamado Pegasus, un arma cibernética que el gobierno mexicano compró por decenas de millones de dólares. Ese celular del secretario ejecutivo del grupo fue usado por casi todos los integrantes del GIEI al fungir como un nexo de comunicación entre los investigadores, sus fuentes, la CIDH y el gobierno de México.

La nueva evidencia, según el diario estadunidense, comprobó que la campaña de espionaje fue mucho más allá de los críticos en México.

De acuerdo con el trabajo publicado por NYT, al tener como blanco a los miembros del GIEI, el espionaje afectó a oficiales internacionales que tenían inmunidad diplomática y acceso sin precedentes para investigar un caso que se ha vuelto paradigmático de la situación de los derechos humanos en México y, con ello, parte clave del legado del presidente Enrique Peña Nieto.

Según las leyes mexicanas, la vigilancia solo puede ser realizada con el aval de un juez federal y únicamente cuando el gobierno tiene causales bien justificadas. Sin embargo, la inmunidad diplomática del GIEI implica que sería muy improbable que algún juez federal hubiera firmado una orden para espiarlos, de acuerdo con integrantes del grupo.

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