El Partido Revolucionario Institucional (PRI), en voz de su coordinadora María Luisa Pérez Perusquía advirtió que asumirá la presidencia de la junta de gobierno del Congreso de Hidalgo en octubre, y que “el tema no tiene por qué revisarse”. Eso pese a que el presidente de la actual junta Ricardo Baptista expresó el mes pasado que la fracción mayoritaria de Morena buscará presentar una reforma a la ley orgánica mediante la cual buscará revisar la eliminación de la presidencia rotativa, que fue aprobada al “vapor”, y en una zona alejada del recinto legislativo oficial, al final de la pasada legislatura. ¿Esa discrepancia anticipa un nuevo choque de trenes? Solo basta recordar los días aciagos que vivió el Congreso local durante el inicio de la actual legislatura, precisamente por la disputa en pos de la presidencia de la junta de gobierno. El trabajo en el Poder Legislativo estuvo paralizado durante semanas y hubo una crisis política pocas veces vista en la entidad. Frente a esa posibilidad, los legisladores que hoy conforman el Congreso local deben medir las consecuencias de revivir un nuevo conflicto y pensar en el trabajo que tienen acumulado. Pero además, deben tener en cuenta que se avecina un nuevo proceso electoral que acarreará otro factor de inestabilidad. Todo indica, como se puede anticipar, que vienen días convulsos para el Congreso de Hidalgo. De filón. Frente al ataque contra tres escuelas en la capital del estado, la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) hace lo que mejor sabe hacer: guardar silencio y desentenderse de los problemas que debería atender. Al menos en el ámbito federal, en donde ya despacha otro gobierno diferente al priista, las autoridades responden sobre su labor para hacer frente al ataque que protagonizaron manos anónimas en contra del patrimonio de estudiantes de educación básica.

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