La denominación de pueblos mágicos surgió en 2001, cuando se buscó incrementar el turismo y favorecer la economía de las poblaciones que podían ser atractivas para los visitantes nacionales y extranjeros. En sus inicios se propuso que se escogieran 52 localidades, tomando en cuenta que este era el número de fines de semana que tenía un año. Las regulaciones y requisitos para obtener esa denominación eran estrictas y requerían del compromiso y colaboración de autoridades y pobladores. Los pueblos debían tener la capacidad de ofrecer a los visitantes una amplia oferta de lugares para comer, atractivos naturales y actividades recreativas. También debían existir facilidades para acceder a las poblaciones, estacionar los vehículos e incluso ofrecer hospedaje a los turistas. Más allá de todo eso, lo verdaderamente importante era que el lugar tuviera algo especial que ofrecer… magia. Ser atractivo en algún sentido: histórico, cultural, gastronómico o cultural; tener un patrimonio arquitectónico, artístico o intangible que revelar. En cada estado de la República, las autoridades estatales y municipales se dieron a la tarea de buscar, acondicionar y promover esos lugares. Actualmente se estudia la posibilidad de que el número de pueblos mágicos aumente de 83 a 100.

En el estado de Hidalgo son seis las demarcaciones que han obtenido esa denominación: Huasca, Mineral del Monte, Mineral del Chico, Huichapan, Tecozautla y Zimapán.

Huasca fue la primera localidad mexicana declarada como pueblo mágico; en ese sitio podemos disfrutar de una rica gastronomía, en la que ocupan un lugar relevante los alverjones y las quesadillas. Muy cerca se localizan los famosos prismas basálticos y la Peña del Aire.

Mineral del Chico es también conocido como Las Monjas, debido a las cercanas formaciones rocosas que llevan ese nombre; es reconocido por sus hermosos bosques de oyamel y encinos; fue la primera área natural protegida de nuestro país, decretada como tal en 1899 por Porfirio Díaz.

Mineral del Monte es uno de los más bellos pueblos de esa categoría, distinguiéndose no solo por sus típicas techumbres y su antiguo pasado minero, sino también por su rica gastronomía, entre la que destacan los deliciosos pastes y las enchiladas mineras. Su cercanía con las ciudades de Pachuca y México lo han convertido en un lugar muy visitado.

Huichapan tiene muchos atractivos para ofrecer: un antiguo acueducto, la arquitectura de sus casonas en las que resalta el uso de la cantera en fachadas, pinturas rupestres, un parque de sabinos milenarios y su deliciosa comida, como las carnitas y los quesos de San José Atlán, que hacen de ese destino uno de los preferidos por los turistas.

Los pueblos mágicos son lugares privilegiados, sin embargo, así como se benefician de la visita de una gran cantidad de turistas, deben lidiar también con los problemas que ocasiona la llegada de grandes multitudes, que no solo dejan sus huellas…

Entre los principales sitios con esa denominación podemos mencionar: Álamos, Sonora; Bacalar, Quintan Roo; Cadereyta, Queretaro; El Fuerte, Sinaloa; Calvillo, Aguascalientes; Comala, Colima; Cuatro Ciénegas, Coahuila; Cuitzeo, Michoacán; Creel, Chihuahua; Cuetzalan, Puebla, e Izamal, Yucatán.

Muchos otros lugares que cuentan con una rica gastronomía no fueron incluidos en esta denominación debido a que no cumplen con los requisitos para ser designados como pueblos mágicos, por lo que sus pobladores buscaron obtener otra denominación. Se optó por llamarlos “pueblos con sabor”, dos de estos en nuestro estado son Tulancingo y Acaxochitlán, ambos ampliamente conocidos por su rica oferta gastronómica; la barbacoa y, sobre todo, la pancita blanca son una delicia tulancinguense, y por supuesto, los guajolotes; los molotes y la pancita en mole rojo, el pascal, pipián, son algunas de las delicias que pueden almorzarse en Acaxochitlán. ¡Disfruten México!

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