Pachuca.- Con una velada llena de magia, el espíritu de las fiestas decembrinas y las clásicas piezas musicales del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski, los grupos representativos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) conquistaron al público hidalguense con El hechizo del soldado en el teatro San Francisco.

La nueva versión es una adaptación libre de la obra literaria El cascanueces y el rey de los ratones de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, que fue interpretada por las compañías de danza, teatro y estudiantes de los talleres de Formarte de la máxima casa de estudios de la entidad.

Clara es una niña de 12 años, quien recibe de manos del hechicero Drosselmeyer un cascanueces durante las fiestas previas a Navidad, sin embargo, su hermano Fritz rompe el juguete y a partir de ese momento el tiempo se detiene; mientras, ella es transformada y transportada a un mundo de sueños donde su soldado cascanueces cobra vida para combatir a la malévola reina ratón, quien busca cobrar venganza.

Dividida en tres actos: “Vísperas de un regalo”, “El viaje” y “Sueños de realidad”, la puesta en escena implementó nuevas disciplinas artísticas como el saltimbanqui de la compañía Fusiforme, donde a través de acrobacias, saltos y equilibrio interpretaron la danza china y el pasaje del arlequín y el regalo.

La compañía Luz Corpórea y el ballet Reigen mezclaron la danza clásica con la contemporánea para dar vida a los clásicos pasajes del Vals de las flores, La danza del hada de azúcar, Vals de los copos de nieve, así como la batalla entre la reina de los ratones y el príncipe Cascanueces, donde los ejércitos de ambos personajes enfrentan a la muerte.

Tras la caída del monarca, los protagonistas de la historia llegan al reino de los dulces, donde el hada de azúcar los recibe con una corte proveniente de distintas partes del mundo.

Durante ese acto los ritmos de las castañuelas, el zapateado y las peinetas de la danza española a cargo del ballet folclórico de la UAEH estremecieron el recinto; enseguida los sutiles movimientos de las sedas y la acrobacia estuvieron presentes en el escenario para mostrar una nueva versión de la danza árabe a cargo de Elian López Salas; tras su participación, los giros controlados y saltos con gran fuerza del Trepak demostraron la agilidad de las danzas folclóricas ucranianas.

La obra culminó con un último baile de Clara y el Cascanueces, mientras el reino de azúcar se desvanecía frente a ellos para regresarlos a su mundo, aquel en donde ella seguía siendo una niña y él un soldado de madera destinado a romper nueces. El hechicero regresa al instante exacto en el que el juguete se rompió, pero en su lugar devuelve la figura intacta a los brazos de Clara, mientras el narrador deja abierta la puerta sobre la realidad de aquel mundo de bella fantasía.

El reparto estuvo conformado por Gabriel Benazir Jiménez Marín como Clara, mientras que su versión infantil la interpretó Victoria Téllez Téllez, el papel del príncipe Cascanueces estuvo a cargo de Joel Olvera López, la reina ratón y el hada de azúcar fue actuada por Gabriela Vera Espinoza y el hechicero fue representado por Mariano Acosta, miembro de la compañía de teatro de la Autónoma.

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