Ricardo Raúl Baptista González

Exalcalde de Tula

Discrimina y excluye a una mujer por no ser del PRI

El que se fue a la villa, perdió su silla

Hoy más que nunca se requiere la verdadera participación ciudadana en todos los aspectos de la vida pública del país, además de impulsar la participación de las mujeres y jóvenes de manera equitativa, vemos cómo en el mal llamado Consejo Consultivo Ciudadano de Tula excluyen a una mujer, quien es la secretaria general y que ante la salida de su presidente Eduardo Ogando Mouriño –a escasos 40 días de haber asumido el cargo para ir a dirigir al PRI municipal– le niegan a la señora Delia Castillo asumir el cargo que ahora le corresponde, todo porque no es de ese partido, demostrando con ello que esa instancia solo sirve a los intereses del gobierno del estado, que nos es autónomo y menos ciudadano.
Es necesario decir que esta instancia nació mal de origen, pues un decreto del gobernador Miguel Ángel Osorio Chong lo crea en febrero de 2006, para supuestamente incentivar la participación ciudadana para proponer políticas públicas que incidan en los gobiernos locales, situación que a 12 años de su surgimiento solo ha servido para tratar de controlar, cooptar y mediatizar sus propuestas, pues sus estatutos son tan antidemocráticos que al presidente estatal lo nombra el gobernador en turno, unos cuantos deciden a quién invitan y a quién no a ser consejeros, y no todos tienen voto, pero lo insensato es que usan dinero público para mantener esa instancia “ciudadana”.
En cualquier país del mundo una regla básica para que la ciudadanía opine, participe, incida y proponga es que cuente con plena autonomía de organización y gestión, que sea un real contrapeso de los entes de gobierno y aplaudidores o comparsas como aquí en Hidalgo sucede. Baste ver que el actual presidente estatal del consejo es el licenciado Esteban Ángeles Cerón, miembro de la élite política del PRI, igual que su primer dirigente Mario Viornery. Otro botón de muestra es el Consejo de Tula, mismo que solo ha presidido gente del PRI, Marcela Vieyra –actual diputada local–, José Bertín Martínez, Alejandro Juárez, Emanuel Chacón, quienes son incapaces de ser críticos y de contradecir a papá gobierno.
Estos consejos no pasan más allá de hacer algunas reuniones, seminarios, comparecencias, presentaciones, talleres y foros, cuyos resultados poco son tomados en cuenta y pasan desapercibidos para la mayoría de la población, que ni siquiera sabe que existen, pero eso sí, la Cámara de Diputados del estado les da más de 16 millones de pesos al año para su operación y administración, además de la compra de sus chalequitos.
Es indudable que también hay gente bien intencionada que participa en estos consejos, que desea ser escuchada y quieren contribuir al cambio de paradigmas en los gobiernos, pero al paso de estos años pocos o nulos resultados han obtenido, ven como presidentes van y vienen, y proyectos y recomendaciones están en el archivo del olvido. El caso de la señora Delia Castillo se les ha complicado y los está despertando de su letargo, pues no la quieren dejar pasar y eso pone aún más en evidencia que quien decide y manda en esta instancia de ciudadanos está en las esferas del poder en Pachuca. Centralismo puro.
Como lo es también lo que le sucede a Eduardo Ogando, quien se quedó como el perro de las dos tortas, pues ya no lo dejaron ser candidato de unidad en el PRI municipal como así se había registrado, ya que fue impugnado por sus propios correligionarios y lo echaron para abajo, y tampoco lo dejaron regresar como presidente del Consejo Consultivo Ciudadano demostrando con ello que los tricolores siguen igual, son profundamente antidemocráticos, no se preocupan por la grave situación que padece la población, solo están como siempre, en la disputa del poder y de los espacios.
Se llevan duro, no tienen remedio.

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