Actualmente, las culturas de todo el mundo parecen estar homogeneizándose, aunque todavía es notoria la yuxtaposición de distintas sociedades, pero persiste el anhelo de la humanidad de que el mundo no se reduzca a un caserío antes de haberse expandido en una verdadera hermandad a pesar de la belicosidad.

Porque las culturas cambian junto con la diversidad cultural, además de la creatividad, ya que ambas son piedras angulares sobre las que yace la riqueza de una sociedad. Por eso se hace imperativo proteger la gran riqueza cultural y artística con el esfuerzo de toda la sociedad, para construir un mejor futuro. Porque uno se pregunta: ¿Será posible que nuestras antiguas culturas puedan encontrar la libertad genuina de cambiar según sus principios? Aquí, ahora mismo en nuestro estado muchos habitantes luchan por salvar el patrimonio de centurias como la lengua indígena hñahñu y náhuatl, entre muchas otras, adoptando aspectos benéficos del mundo actual como el genuino respeto al medio ambiente y rechazando las intrusiones que dañan ese legado.

Pero, del otro lado del espejo, está la conservación de nuestro patrimonio, en donde destacan las obras arquitectónicas que son legado histórico. Por ello, debemos conocerlas, estudiarlas, analizarlas, darles el valor que merecen y conservarlas para transmitirlas a las generaciones futuras, para lo que se requiere tener una serie de consideraciones para la restauración, partiendo de la importancia de la investigación científica y considerando, por ejemplo: la importancia del patrimonio arquitectónico, los espacios, los materiales, los sistemas constructivos, así como los grados y tipos de intervención en la restauración, para proponer el método para la elección de los materiales y las técnicas adecuadas con base en el grado de intervención dependiendo si se trata de preservación, conservación, restauración o el mantenimiento, y así evitar dañar nuestro preciado patrimonio como es el caso de “restaurar” y cubrir baldosas con pintura roja, expeliendo solventes en el templo y exconvento de San Nicolás Tolentino en Actopan, que es un monumento primordial del arte novohispano y que es importante considerar que la intervención no altere el contexto en que actualmente se visita y aprecia el piso, y si con ello se invalidaría el proceso histórico propio del inmueble con sus características arqueológicas que conlleva el deterioro, los materiales constructivos, la pátina y la relación entre el uso litúrgico que se le da a ese espacio y quienes lo utilizaron y utilizan, y aquellos que en sus intervenciones han afectado positiva o negativamente el espacio, y evitar en lo posible intervenciones incorrectas debidas, quizá, por algunas reacciones químicas en su restauración, así como si la metodología es correcta en otras áreas de restauración.

Finalmente, puede afirmarse enfáticamente el genuino interés colectivo de preservar el patrimonio cultural hidalguense, la tradición y esencia de nuestro pueblo.

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