*Se colapsa el sistema político y sus instituciones corruptas.
*México ya no será el mismo.

La impresionante reacción solidaria de miles de ciudadanos que participan en labores de rescate y con apoyo de todo tipo en la Ciudad de México y todos los municipios del país, donde los efectos de los terremotos y huracanes causaron pérdidas humanas, heridos y daños materiales, nos confirma que hay una sociedad viva, dispuesta a ayudar sin cortapisas, sin lucimientos, sin protagonismos y sin esperar nada a cambio, que vuelve a poner en evidencia a la clase gobernante por su incompetencia e incapacidad de encarar –como es su obligación– la atención inmediata de estas desgracias.
Hoy sigue habiendo muchos inmuebles en los centros urbanos donde los rescates continúan, no sucede lo mismo en muchas comunidades y rancherías donde la ayuda oficial llega lenta y tardía; siguen siendo los ciudadanos a través de la organización espontánea de jóvenes estudiantes, obreros, profesionistas, comerciantes, empresarios, artista, las universidades y organizaciones de la sociedad civil quienes siguen haciendo llegar los apoyos de toda índole que se requiere, y esta no debe parar.
La solidaridad internacional no se hizo esperar, igual que la nacional, desde todos los rincones del país llegaron grupos de rescatistas a auxiliar en labores de rescate, a pesar del desdén oficial hacia la mayoría de ellos, pues el gobierno federal y el de la Ciudad de México en un afán protagónico para ganar reflectores mediáticos desdeñaron su valiosa participación, no importando la urgente necesidad de actuar articuladamente en los inmuebles colapsados.
Debe de seguirse trabajando en el rescate de las edificaciones dañadas, aunque a algunos ya les urge retirar los escombros, pues es obvio que quieren tapar sus corruptelas y las complicidades de autoridades, como los de la Ciudad de México en las autorizaciones de construcción y ocupación de inmuebles con riesgos; solo el reclamo de muchas familias de que deben seguir buscando a sus seres queridos es lo que ha impedido que esta aberración suceda.
Todo lo que está sucediendo son indicadores que el sistema político y económico que rige en el país ya es obsoleto, que no da más, que su clase gobernante y sus instituciones se pudren y que lo que está resultando de los fenómenos naturales y sus graves consecuencias los ha rebasado y exhibido; como el caso de los millonarios recursos públicos que el Instituto Nacional Electoral (INE) y los partidos políticos ahora quieren “donar” después de que la propuesta de AMLO de destinar una parte de los recursos que a su partido le corresponden para destinarse a la reconstrucción y que fue inicialmente rechazado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD), pues sus senadores se atrevieron a decir que si lo hacían eso era ¡desvío de recursos! O que ¡había que hacer cambios constitucionales!, pero cuando en las redes sociales la exigencia de miles de mexicanos de quitar en definitiva el financiamiento a los partidos, estos vividores cambiaron de opinión diciendo que ¡siempre sí!, y con afanes electoreros reaccionaron demagógicamente, anunciando que sí están dispuestos a entregar estos recursos, como si hicieran un gran favor, pues todos sabemos que ellos los mal utilizan en sus burocracias y negocios.
Otro hecho innegable, es la reacción de la población en muchos de los lugares siniestrados donde se presentaron montajes, repudiando a Enrique Peña Nieto, a Miguel Osorio Chong, a los gobernadores de Morelos y Puebla Graco Ramírez y Antonio Gali, respectivamente, o al delegado de Xochimilco Avelino Méndez, así como a distintas autoridades y funcionarios quienes fueron increpados para reclamarles y correrlos –en algunos casos–, generando en algunas ocasiones enfrentamientos con el estado mayor presidencial y otras fuerzas policiales; estas reacciones de la ciudadanía son producto de la burla de que son objeto los damnificados de todos los estados, así como del hartazgo ciudadano de los políticos, siendo esto una señal inequívoca de que la ciudadanía ya no se cree su propaganda, sus engaños, sus despensas y su demagogia.
Siguen actuando como siempre lo han hecho, creyendo que al paso del tiempo esto se irá olvidando como sucedió con las manifestaciones en contra del gasolinazo al inicio de este año; se equivocan rotundamente estos políticos, el germen de la insurgencia ciudadana ya está sembrado y en las elecciones de 2018 veremos el parteaguas que el país necesita.

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