• Seguridad y economía: reprobados
  • Un texto parecido al del priismo

Cuando el domingo pasado escuchaba el informe de Andrés Manuel López Obrador cerré los ojos y por un momento creí estar escuchando a Echeverría y sus propuestas de estatismo económico; a López Portillo y sus arengas populistas; a Peña Nieto y su triunfalismo. Pero no, era el actual presidente de México, que en lugar de rendir el estado actual de la nación leyó un martirologio político que muy poco arrojó para saber, con precisión, la situación por la que atraviesa el país.

Pero que nadie se llame sorprendido. Así se esperaba el informe de AMLO. No podía ser de otra manera: si durante nueve meses se la ha pasado entre bandazos ideológicos, decisiones precipitadas, ataques a la oposición, insultos a la prensa y lecciones de moral, ¿qué podría ofrecer de manera diferente o renovada? Nada. Iluso aquel que creyó que del árbol obcecado, saldría algo distinto.

El informe de AMLO, empero, nos arrojó luces sobre cómo van las cosas con la mal llamada cuarta transformación, siempre y cuando pasemos a la interpretación. Sí, López Obrador dijo más con lo que no dijo, que con lo que pronunció. Reveló más con lo que ocultó, que con lo que expuso. Creyó que con echarlo bajo la alfombra quedaría bien escondido. Pues no, ciudadano presidente. A usted le habrán pasado de noche algunos datos, pero hay algunos que los archivamos, analizamos y publicamos para mejor y mayor comprensión de la coyuntura actual.

AMLO calló algunas cifras.

Es momento de recordarlas.

Echemos un vistazo a cifras y escenarios que AMLO prefirió guardar y no ofrecer a los mexicanos el domingo pasado:
Van 23 mil ejecutados. “Vamos a serenar al país y a pacificarlo”, dijo AMLO en su informe. Frase que se queda corta en dimensión y entendimiento: de acuerdo con las cifras del propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y resumido y divulgado por el periodista de Univisión Jorge Ramos durante los primeros ocho meses del gobierno de López Obrador (diciembre 2018-julio 2019) fueron contabilizados 23 mil 27 homicidios dolosos.

662 feminicidios. De la misma fuente (SESNSP y contabilizada también por Ramos), la cifra resulta escalofriante y refleja a un gobierno –enfilado ya a su primer año de haber llegado a Palacio Nacional–, incapaz de frenar la violencia contra las mujeres en México. AMLO y su aparato de justicia deberían saber que los feminicidios no se heredan, se toleran.

Cero crecimiento. “La economía ha crecido poco, pero no hay recesión”, señaló AMLO. Bien. De entrada, yerra el presidente porque las cifras indican que ni siquiera se “ha crecido poco”. Lo real, es que no se ha crecido, de acuerdo con los datos que se tienen disponibles. Al segundo trimestre del año, la tasa de crecimiento fue de cero por ciento (Fuente: Inegi). Y más: durante julio pasado, los ingresos del servicio público federal registraron una caída generalizada (presupuestarios, 19 por ciento; petroleros, 26; tributarios, 7.

5; ISR bajó 10 puntos y el IVA 7.

9 por ciento. Fuente: “Situación financiera del sector público/ Hacienda), por lo cual, la desaceleración económica avanzó para el tercer trimestre de 2019. Cae el consumo, y por eso el gobierno se pavonea porque no hay inflación. ¿Y cómo la habría, si las ventas han bajado en general?
Economía a la baja. El vicegobernador del Banco de México Jonathan Heath compartió en Twitter lo que AMLO no quiso decir en su informe: la economía mexicana lleva ¡15 meses consecutivos a la baja! Citando como fuente los indicadores cíclicos del Inegi, que dan seguimiento al comportamiento económico. Es decir, a pesar del cambio de gobierno en diciembre de 2018, la tendencia negativa no se ha podido revertir. Aún más: se ha profundizado.

72 mil empleos perdidos. Durante los primeros ocho meses de este gobierno, se han perdido 72 mil 547 empleos formales. (Fuente: México, ¿Cómo Vamos?).

Seguridad y economía. Los dos problemas que más preocupan a los mexicanos. En ambos rubros no hay buenas cuentas de AMLO y de su equipo. Muy al contrario: los escenarios son más que preocupantes.

Habrá renglones en los cuales el gobierno pueda presumir. Austeridad, por ejemplo. Dice AMLO que se acabaron las pensiones millonarias de los expresidentes y que se han cancelado casi 8 mil plazas en la administración federal. Pero lo que calló el presidente es que miles fueron despedidos sin liquidación y se terminó con sus posibilidades de alcanzar una pensión, lo cual es una canallada en contra de empleados que por más de tres décadas trabajaron de manera ardua.

“Están moralmente derrotados”, definió AMLO sobre la oposición, retomando una frase de Benito Juárez, quien señaló que “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”. Será en lo único que pueda imitar al oaxaqueño, porque en su gobierno López Obrador ha devuelto privilegios a las iglesias con esa vacilada llamada Cartilla moral y hasta reza con algunos de sus líderes, en privado, en Palacio Nacional.

Debería saber el presidente que en política no hay derrotas definitivas. Hoy estás arriba y mañana abajo. Si lo sabrá el PRI, Peña Nieto, Calderón, Fox y compañía. Los sexenios avanzan, el poder se desgasta, la popularidad cae y las derrotas llegan inexorables. Es un ciclo inevitable que todo político medianamente informado y bien formado tendría qué conocer.

Pero el poder marea y obnubila a quienes no están preparados para ejercerlo. Ejemplos hemos visto en todo el mundo.

Por lo pronto, AMLO prefirió callar algunas cifras claves que, sin duda, dejan muy mal parada a su administración.

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