Se podría pensar que, en el mundo del futbol, los privilegios son ilimitados. Cuando un jugador ha conseguido consagrarse como uno de los ilustres personajes que lideran el rumbo del balompié presente y futuro, todo le es dado. Pero no es así. Sin importar el nombre y número que lleves en la espalda, hay reglas que se deben cumplir.

El viernes, horas antes de realizar su debut oficial como jugador de la Juventus, Cristiano Ronaldo hizo su debut oficial como cantante. No fue en un estudio lujoso con un productor reconocido mundialmente, sino en el comedor de la concentración de la Vecchia Signora, subido en una silla y con todos sus compañeros aplaudiendo al compás. No importa cuántos Balones de Oro tengas: de la novatada nadie se salva.

En contraste con el entusiasmo de CR7 en la antesala de un memorable inicio de temporada, algunos en el seno madridista aun lloran su partida. Ya sea por el vacío que representa o por el jugador en sí, el campamento merengue se siente incompleto, huérfano, a la expectativa de que Gareth Bale termine de convertirse en el nuevo líder del club. A pesar de que Neymar sigue apareciendo en los sueños de Florentino Pérez cada noche, los candidatos para relevar al Bicho parecen lejos del top 10 actual.
Real Madrid rompió una racha de casi dos décadas sin sucumbir en una final internacional, siendo su segundo enemigo mortal el funesto verdugo. Por el contrario, Barcelona celebró sin contratiempos su tradicional Trofeo Joan Gamper para presentar ante su gente a la nueva plantilla, así como a los nuevos capitanes y la recién conquistada Supercopa de España. Con Messi asumiendo las labores de mandamás que solía ostentar Andrés Iniesta, las ilusiones crecen en la capital de Cataluña en torno a un posible nuevo triplete.

Es así como tres grandes regresan a la acción en este fin de semana. Los tres, candidatos a ganar el más deseado de los trofeos; los tres, con altas expectativas hacia el futuro no tan lejano; los tres, con la necesidad de medir sus cualidades unos contra otros. Resulta muy temprano en la temporada para arrojar un pronóstico, pero las circunstancias dan para creer que Ronaldo triunfará imponentemente en Italia, Real Madrid se convertirá en un equipo más democrático –pero sufrirá más– y Barcelona deberá derrotar a la Juventus, en cualquier instancia, si quiere volver a levantar la “orejona”.

Comentarios