El arranque de la campaña fue espectacular, se dieron sorpresas en juegos que parecían muy ladeados y algunos equipos mostraron que están listos para pelear su pase a playoffs y quizá un posible Súper Tazón. El detalle es que no todo ha sido touchdowns y tacleadas, la rebelión Kaepernick parece estar tomando fuerza y la NFL enfrenta un problema que pudiera acabar en división.
De verdad que preferiría que la columna de hoy tratara más sobre el excelente partido que dio Forte con los Jets para vencer a Búfalo, pero las muestras de odio que han recibido los jugadores de San Francisco y Miami, nos hacen voltear a ver un problema que radica más en los ámbitos sociales que deportivos. Desde la pretemporada, Kaepernick, mariscal de campo suplente de San Francisco, decidió no pararse cuando se entonaba el himno de los Estados Unidos, esto a manera de protesta por un supuesto exceso de violencia de parte de las autoridades hacia la comunidad afroamericana.
¿Por qué esto es tan importante? Si hay una cultura que venera sus símbolos patrios es la estadunidense y que Kaepernick permaneciera sentado, fue herejía para los aficionados, y el hecho de que varios jugadores de Miami hayan tomado una actitud similar en pleno aniversario del 9/11, está generando que se busque boicotear no solo a estos dos equipos sino probablemente toda la liga. No es algo de juego, en las redes sociales se habla de aficionados quemando sus jerseys, dejando de apoyar equipos que seguían por más de una década.
La liga tiene que hacer algo, los jugadores están en su derecho de manifestarse, es una causa noble que merece justicia, pero el escenario no es el más adecuado. Cuando mezclas los deportes con la política, el resultado muy rara vez es bueno.
La acción vuelve mañana, veamos si los jugadores se dedican a hablar en la cancha o solo fuera de ella. Semana dos, duelos divisionales y el primer paso definitivo para un lugar en playoffs.

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