Elegir a un “campeón de campeones” tiene como objetivo hacer un diagnóstico sobre cuál es el mejor club de una Liga, zona o sistema de competencia. A diferencia de deportes como el tenis, en donde los rankings se definen a través de una serie de criterios cuantificables, en el balompié suele ser cuestión de gustos y percepciones.

Una opción compartida por decenas de países consiste en crear dos o más competencias locales, como son las Ligas, las copas y las copas de la Liga. Una vez determinados los campeones de cada una, han de enfrentarse en un duelo en terreno neutral o a dos juegos, uno por bando. En países donde existe un club hegemónico que lo gana todo a nivel interno, el subcampeón de uno de los torneos es invitado para intentar dar un golpe contra esta posición de supremacía. Y aun así, es un proceso engañoso.

El caso de España ha dado mucho de qué hablar. Este año, el nuevo formato permitió la participación de cuatro clubes, los cuales corresponden al campeón (Valencia) y subcampeón (Barcelona) de la Copa del Rey, así como al segundo (Atlético de Madrid) y tercer (Real Madrid) lugar de La Liga, pues los culés resultaron campeones de la misma.

Lo que más desconcierta es la sede: el pequeño torneo se está jugando en Arabia Saudita. Las razones responden específicamente a intereses comerciales que no son nuevos, pues el futbol europeo lleva un tiempo mostrando su interés por internacionalizar sus campeonatos en los mercados asiáticos, de Medio Oriente y estadunidenses. Puede ponerse el ejemplo de los horarios de algunos juegos importantes o la intención de jugar partidos oficiales en Miami.

Desde el aspecto deportivo, las sorpresas se han abierto paso entre la bruma del escepticismo. Aun con la delantera titular en el hospital, el cuadro merengue se impuso a un endeble Valencia con categoría y un ambicioso planteamiento de Zinedine Zidane. Por su parte, el cholismo en estado puro aterrizó a un inestable conjunto blaugrana que se extravía con facilidad cuando pierde la ventaja en los partidos.

Hoy, Real Madrid y Atlético disputarán el derbi capitalino en el desierto. Ninguno de los dos obtuvo títulos colectivos el pasado año futbolístico y aun así, lucharán por el puesto del mejor equipo de España. Lo incierto de nombrar al número uno y la sed por hacerlo, nos han regalado un formato de Supercopa polémico y árido en competitividad.

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