Corea, ¿la aventura de mi vida o el primer paso?

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Corea

Humberto González Cervantes
Licenciatura en ingeniería de materiales

Desde el momento en que decidí ir a Corea todos mis conocidos, algunos más temerosos que otros, me hicieron la misma pregunta: “¿por qué Corea?”, ya que ese es un país que “está al otro lado del mundo”, pero en lo personal eso no me causaba ninguna preocupación.

El verdadero motivo por el cual decidí ir a Corea fue la curiosidad que surgió al enterarme de que ahí está uno de los altos hornos más grandes del mundo, el cual es utilizado en la industria del acero. La misma curiosidad me llevó a leer sobre la historia de ese país y los avances tecnológicos, científicos y económicos que han logrado en un corto periodo de tiempo; fue ahí donde la curiosidad se convirtió en necesidad, una necesidad de experimentar Corea de primera mano.

Una de las mejores decisiones que pude haber tomado fue alejarme de los sitios turísticos más emblemáticos y optar por experimentar los lugares cotidianos, esos donde se encuentra al ciudadano promedio. Durante mis recorridos pude degustar los platillos más extraños y deliciosos, el que nunca olvidaré es uno llamado budae jjigae por la historia que hay detrás de él. En ese platillo pude encontrar similitudes entre el pueblo mexicano y el coreano, que sin importar las adversidades siempre sigue adelante.

Lo que más me marcó de ese viaje fue el papel tan importante que juegan el respeto y la disciplina en el día a día, que sin duda son la base del éxito y seguridad de ese país.

Durante mi estancia tuve la oportunidad de convivir con personas de países como Japón, China, Indonesia, Camboya, Filipinas, Vietnam, Mongolia, Rusia, Laos, Perú e incluso de Venezuela, todos y cada uno de ellos me compartieron distintos aspectos de su cultura y me hicieron entender que el mundo es tan complejo que lo mejor que se puede hacer es tener una mente abierta a nuevas posibilidades y, sobre todo, valor al afrontar nuevos retos.

Ese viaje, lejos de llenarme de nostalgia o hacerme pensar que ha sido el pináculo de mi vida, me hace confiar en que cuento con las herramientas, tanto académicas como personales, para afrontar los retos que surjan en el camino, aquí o en cualquier parte del mundo.

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