Políticos, gobernantes, empresarios de cualquier ralea: todos han entrado en su camino el sutil y penetrante hedor de la corrupción, desde la antigua civilización mesopotámica, donde la reciprocidad regalo-favor era una costumbre consolidada, hasta las irresueltas cuestiones morales de nuestros días.

Tan severo es el veredicto en un panorama global que aparece en el libro de Carlo Alberto Brioschi: Breve historia de la corrupción, de la antigüedad a nuestros días.

Del autor es breve lo que se cita: Editor de ensayo de la editorial italiana Rizzoli. De él se han publicado La penisola del tesoro (1996) y Elogio de corruzione (1997).

De entrada hay dos puntos que llaman la atención, dentro del ambiente de la obra: una cita de Stanislaw J Lec “tenía la conciencia limpia. Nunca la había utilizado”, y un prólogo titulado “El Arca de Noé” de Baltasar Garzón, un reconocido jurista español, de quien se precisa: “Fue juez desde 1981 y magistrado del Juzgado Central de Instrucción número cinco de la audiencia nacional desde 1988 hasta 2012 (excepto desde mayo de 1993 hasta mayo de 1994), tuvo a su cargo la investigación de algunos de los delitos de mayor relevancia que se produjeron en España durante aquella época: crímenes contra la humanidad, terrorismo, terrorismo de Estado, narcotráfico, corrupción política y delincuencia económica.

“El 22 de febrero de 2012 fue expulsado de la carrera judicial tras haber sido condenado por el Tribunal Supremo a 11 años de inhabilitación por un delito de prevaricación cometido durante la instrucción del caso Gürtel”.

Es doctor honoris causa por la Universidad de Jaén y por 20 universidades más en el mundo.

Expresa que “el concepto de corrupción es confuso y amplio porque en su sentido físico es aplicable a cualquier objeto y en sus aspectos intelectual, sentimental, político, social y económico al ser humano en general.

“Las motivaciones de quienes caen en la corrupción a menudo van más allá de lo económico: la propia convicción, el odio o la venganza, pasando por intereses de cualquier orden, incluido el de favorecer a los suyos pueden corromper a una persona.”

No menos interesante

“La afirmación de que, en un sistema democrático, ciertas dosis de corrupción son necesarias para sostener el esquema de partidos políticos –que lleva a la aceptación de prácticas irregulares de financiación– es inaceptable porque la credibilidad de una formación política debe radicar no solo en la coherencia y el carácter democrático de sus ideas, sino también en la transparencia de sus recursos, reflejo de la honradez de sus dirigentes”.

Hay también una introducción: “¿A quién le importa si César es un ladrón?” Y acto seguido una frase de Silvio Berlusconi: “Conozco bien el problema…Yo dejé de construir en Milán porque en Milán no se podía construir nada si no te presentabas con el cheque en la boca”.

Brioschi divide su libro en 11 grandes capítulos, cada uno merecedor de leerlo, y al tiempo sopesar los hechos: “De Babilonia a Atenas”, “Roma”, “Ascensión y caída de un imperio”, “Del Medioevo a la Reforma”, “De Maquiavelo al oro del nuevo mundo”, “Del absolutismo a la Revolución”, “La revolución económica y el imperio colonial”, “De la restauración a la decadencia”, “El siglo XX de los totalitarismos”, “Del nuevo mundo al neoimperialismo” y “El caso italiano y Cracs, burbujas y corrupción económica”.

Con una bibliografía muy extensa, el autor sustenta sus historias.

De Penguin Random House Grupo Editorial SAU, la primera reimpresión es de junio 2019.

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