Es común escuchar que el principal cáncer de nuestro país es la corrupción. Gobiernos van y vienen pero ese mal sigue carcomiendo el ejercicio de la administración pública en todos sus niveles. Pero, ¿qué tan mal estamos? El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó ayer cifras que nos hacen ver de qué tamaño es el problema. Y lo que nos muestra es que es grave. A nivel nacional, casi 90 por ciento de la población (88.8) percibe a la corrupción como una acción frecuente o muy frecuente. En Hidalgo las cosas no son muy diferentes pues 77.6 por ciento piensa que la corrupción es una acción frecuente o muy frecuente. Esto se traduce en que casi ocho de cada 10 hidalguenses piensa que los empleados de gobierno abusan de sus funciones para obtener beneficios personales. Esto es grave porque quiere decir que cuando un ciudadano entra a una oficina de la administración pública, la mayoría piensa que será víctima de algún empleado de gobierno. Es como una plaga. Tanto que, según el Inegi, en 2015 50.9 por ciento de la población mexicana de 18 años y más, residente de ciudades de 100 mil habitantes y más, consideró a la corrupción como “el segundo problema que más le preocupa”. Incluso por encima del desempleo o la pobreza. La corrupción genera desconfianza y ésta impunidad. Por eso también es común que la ciudadanía considere como una pérdida de tiempo acudir a presentar una denuncia tras ser víctima de un delito. Quizá por esa razón el actual gobernador Omar Fayad Meneses tomó como bandera de su gobierno la lucha anticorrupción. Y no le queda otra: sabe que ese flagelo, entre otros males, produce rezago económico; debilita el Estado de Derecho y provoca que la ciudadanía no crea en el gobierno. Tal vez por eso rechazó el primer borrador que le ofreció su equipo de trabajo para combatir la corrupción. Ya veremos cuando esté lista la versión final si es en serio o solo un acto propagandístico. De filón. Y hablando de corrupción y pérdida de confianza, en Pachuca se prendió un foco rojo respecto al ejercicio del gobierno municipal. Resulta que este año la alcaldía capitalina retrocedió 12 lugares en el Índice de Información Presupuestal Municipal 2016, elaborado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco). ¿Y así quieren que confiemos en ellos?

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