La violencia desatada el jueves 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, evidencia el empoderamiento, querámoslo o no, de las hordas criminales, anulando en materia de seguridad pública a los gobiernos tanto estatal como municipales, en tanto el gobierno federal se vio en la inédita disyuntiva de liberar a un capo, que hizo alarde de su capacidad destructiva.

No es Ovidio, sino el grupo criminal que data de tiempo atrás, que fue penetrando en lo social y lo económico, mediante dádivas, amenazas y homicidios, además cuenta con una estructura que le permite informarse antes de que las cosas sucedan, tan es así que en lugar de ser sorprendidos por las fuerzas oficiales, fueron los sicarios de Ovidio y familia los que sorprendieron a los elementos del Ejército y la Guardia Nacional, los sicarios tenían una respuesta bien planeada que los superaron, se dice que pusieron escudos humanos para que fueran civiles los masacrados.

Un grupo criminal de esa magnitud solo pudo crecer y empoderarse con el beneplácito de las autoridades. He ahí la corrupción y la impunidad. Hoy son los delincuentes y sicarios los que deciden quién vive y quién muere, qué empresa opera y qué empresa debe cerrar, se apropian de las actividades productivas a su antojo, quien no pague derecho de piso simplemente muere.

Las armas con las que se exhibieron y amedrentaron a la ciudadanía son de alto poder, provenientes del mercado negro, ¿pero por donde entraron? Este mercado representa operaciones por 200 millones de dólares.

La compra-venta de armas ilegales en México se incrementó cuando Felipe Calderón declaró su guerra a los narcotraficantes, que lejos de reducir el problema, propició que los precios de la droga se incrementaran y los criminales se hicieran más violentos, agregando a sus filas a exmilitares, la estrategia que siguieron los sicarios de Ovidio deja entrever que no son aficionados sino profesionales en tácticas de ataque.

Las variables, según la teoría económica neoliberal, por el lado de los ingresos o inyecciones al sistema económico son: el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones, por el lado de los egresos o salidas del sistema económico son: el ahorro, los impuestos, las tasas de interés y las importaciones; el sistema crece en la medida en que su estructura productiva o sea sus empresas, escalan su productividad y son más competitivas en la medida que son disruptivas e innovadoras generando bienes y servicios con mayor contenido de conocimiento o sea más intensidad tecnológica, de esta forma ganarían competitividad en los mercados locales, nacionales y globales.

La criminalización de la economía se da cuando por un lado cuando se sobre explota a las empresas establecidas, con el llamado pago de derecho de piso, descapitalizándolas, quedándoles como alternativa cerrar o bien quebrar al ser menos productivas. Por otra parte, la monetización de la corrupción alcanza, según Transparencia Internacional, entre el 5 y el 10 por ciento del PIB. Con los niveles de criminalidad que registra México es imposible crecer económicamente.

Según expertos como Raimundo Soto, del Instituto de Economía de Chile, la corrupción reduce la efectividad y calidad de las políticas económicas, distorsionando el diseño y aplicación de las regulaciones, impactando también la administración de la justicia, numerosos jueces mexicanos han sido afectados de esta pandemia de la corrupción, dando lugar a la impunidad, si bien no es exclusiva de México, sí es una práctica que no se ha podido desterrar.

Es de celebrar la detención-liberación del mencionado criminal, que no haya dado lugar a una masacre, cuyo responsable hubiera sido AMLO, para alegría de los adversarios de la ultraderecha, ¿acaso el PAN?

¿El Estado mexicano está en riesgo? No lo creo, lo que sí es cierto es que de no lograr avances sustantivos en la disminución de la violencia y la criminalidad, y de no lograr un crecimiento económico, para lo cual es imprescindible e impostergable una reforma fiscal, liberar el gasto público como reactivar la investigación y el desarrollo tecnológico, con una intensa e incremental transferencia tecnológica y de conocimientos a las mipymes, de no ser así, la política social de la 4T estará en serio peligro de no lograrse. ¿No lo cree usted?

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