Sobrevivimos al semestre escolar y eso, mis queridos amigos y amigas, es un logro tremendo. Y más considerando que estamos en medio de un hecho histórico de gran magnitud. Y más si tomamos en cuenta que este evento es una pandemia. Y más si nos percatamos que, en realidad, no estábamos listo para algo semejante… Pero basta de eso, es momento de reconocer este gran triunfo de la comunidad estudiantil y docente nombrando aquellos aprendizajes que, seguramente, perdurarán en nuestra memoria aun cuando dejemos la escuela… Aprendimos a usar el software especializado en clases Sí, estos programas ya existían; sin embargo, hay que reconocer que la gran mayoría de nosotros no los empleábamos o, de plano, ni sabíamos de su existencia. No obstante de estos predicamentos, descubrimos herramientas valiosas para dar-recibir clase y que resultan grandes alternativas para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Incluso hubo quien fue más allá y utilizó medios no destinados para la educación para hacer de la chamba una tarea divertida y genial.

Las videoconferencias acortaron las distancias Dar clases en plena pandemia fue toda una hazaña pero se cumplió el objetivo, en parte, gracias a las apps y programas de videoconferencias, una “chulada” del siglo XXI. Francamente me sentí como en “Los supersónicos”, porque ni siquiera es necesaria una computadora; tomas tu celular, descargas la aplicación y listo, la oportunidad de dar o recibir clases en la palma de la mano. Incluso, llegué a ver a profesores que hacían de sus videos situaciones divertidas. Extrañamos las aulas, cierto, pero con estas herramientas recuperamos un poco la sensación de estar juntos, sentados en las butacas.

Vimos por un momento un futuro posible Unas semanas previas al inicio de la cuarentena, llegué a comentar entre mis estudiantes que un escenario posible de la vida serían las clases en línea… bueno, bienvenidos al futuro. Ojo, con ello no quiero decir que a partir de este momento la labor docente y el aprendizaje del alumnado ocurra de esta manera, pero de que este suceso va a provocar grandes cambios en la labor educativa, y de manera paulatina, es casi un hecho. Ello va a implicar retos de grandes proporciones; sin embargo, también representa una oportunidad colosal.

Adquirimos autodisciplina La contingencia ha sido una oportunidad importante para reorganizarnos, eliminar hábitos que iban en detrimento de nuestros procesos de enseñanza-aprendizaje, reforzar aquellos que resultan favorables y reflexionar sobre nuevas alternativas para nuestro crecimiento académico y personal. Ha sido todo un suceso ver cómo algunos estudiantes no se desanimaron ante la cuarentena y siguieron siendo excelentes, mientras que aquellos que iban medianamente se esforzaron y mostraron que se puede mejorar.

Pues bueno, hay muchos retos y dificultades que todavía nos faltan vencer en este periodo; sin embargo, creo que la adaptación lograda hasta el momento merece recompensarse. Felicidades a todos, concluimos el semestre escolar de buena manera y con la frente en alto.

@Lucasvselmundo [email protected]

Comentarios