Todo sabemos de qué va la situación: existe desabasto de gasolina en varias ciudades del país debido a la estrategia del gobierno federal para combatir el robo de este combustible, actividad mejor conocida como huachicoleo. Y como el quejarnos en redes sociales no soluciona nada y el “nos estamos convirtiendo en Venezuela” solo fomenta un irresponsable pánico colectivo, aquí algunas sugerencias sobre qué puedes hacer mientras esperas cargar gasolina.

5.- Pensar que sería mejor tener un auto híbrido. O tal vez uno eléctrico. Sí, lo sabemos, nuestra economía no está como adquirir un Prius, pero quizá valga la pena la inversión en un automóvil de estas características dada su eficiencia y el ahorro que puedes hacer. Además, Pachuca es una ciudad pequeña, por lo que tal vez no sea tan mala idea reflexionar si vale la pena una camioneta de ocho cilindros sobre un sedán que aprovecha las bondades de la energía eléctrica. O como en “Los Simpson”, crear un transporte que se mueve gracias a tu ego.

4.- Organizar el uso de tu automóvil. En estos tiempos a la Mad Max, no es descabellado organizar qué días vas a usar el auto y en qué otros un medio de transporte alternativo. Algo así como lunes de mi “run-run” –así le digo a mi Jaguar–, martes de transporte público y así sucesivamente. Puede resultar, en especial si eres de esas personas que usa el auto para todo, incluso para ir al Oxxo de la esquina solo para hacer una recarga de 20 pesos para el celular.

3.- Optar por un transporte alternativo. Esto va hilado al punto anterior. De plano, si no puedes conseguir gasolina y las circunstancias lo permiten, lo mejor sería recurrir a un medio de transporte alternativo como la bicicleta, patín del diablo o, incluso, tus pies. Sí, tus pies, esos dos apéndices que nos enlazan con nuestros ancestros, con nuestro yo más primitivo. Quién sabe, a lo mejor le agarras la onda al asunto y te vuelves todo o toda una runner, o mínimo un entusiasta de la caminata como Hal, el papá de “Malcolm el de en medio”.

2.- Dimensionar que así como está Pemex, otras instancias sufren la misma bronca. Sí, estamos molestos por no poder cargar gasolina rápidamente, pero si vemos más allá de lo evidente, la medida realizada por el gobierno federal ha revelado un nivel de corrupción en Pemex que pocos habíamos imaginado. ¿Y saben qué es lo más duro? Que probablemente sea así en otras instancias. Así que saca al conspiranoico que llevas dentro y elucubra nuevas teorías de la conjura junto con los demás asistentes. O bien, discutan críticamente sobre ello.

1.- Organizar un flashmob. Si el cambio está en uno, de acuerdo con nuestros amigos de la extrema derecha, entonces uno puede decidir cómo vivir una espera de cuatro horas por gasolina: encabronado por toda la situación o del mejor humor posible. Así que organízate con los demás automovilistas en fila y hagan una coreografía improvisada que pueden compartir por las redes sociales. Quién sabe, en una de esas tenemos el contenido viral del año, y eso que apenas vamos en enero.

Pues bien, todo cambio requiere medidas controversiales que dividen a la población. Nuestro papel ante ello es asumir el mayor sentido crítico posible, vislumbrar todas las aristas posibles, consultar información fiable, no caer en el juego de las provocaciones y, por supuesto, no formar parte del problema, es decir, no fomentar la compra ilegal de gasolina.

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