Nadie discute la importancia de festejar el aniversario del inicio de la lucha por la Independencia de México. Eso está fuera del debate. Lo que valdría la pena analizar es cuánto es razonable gastar esa noche. Y vale la pena discutirlo porque ese día representa un momento de escape para una gran parte de las y los mexicanos. En un país donde nos sobran motivos para el disgusto, la noche mexicana es un momento para olvidar la montaña de problemas que traemos a cuestas. Por eso los gobiernos invierten en festejar en las diferentes plazas de la República. Claro que es importante recordar el inicio de la lucha independentista. ¿Pero a qué costo? Este diario solicitó conocer cuánto fue el presupuesto para el festejo del año y resulta que fueron casi 15 millones de pesos. Y al desglosar, encontramos que tan solo contratar a la banda Los Recoditos significó una erogación de un millón 160 mil pesos. ¿Está bien malgastar esa cantidad en tal grupo? O peor aún, ni siquiera saber cuánto gastó el gobierno en contratar al reguetonero J Balvin, acto criticado pues ni siquiera es un cantante pertinente para la fecha patria. Y, por otra parte, si la austeridad se ha vuelto una bandera de guerra, ¿no es una incongruencia financiar una noche mexicana con un artista que cobra a precio de oro? Preguntas que vale la pena pensar y hacer al gobierno que recién entró en funciones. De filón. La polarización y la radicalización rondan por todo el país a propósito de la iniciativa que busca la aceptación de los matrimonios entre personas del mismo sexo. ¿Quién cerrará ahora la caja de Pandora?

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