Desafortunadamente, el Covid-19 llegó para quedarse por lo menos este año, ¿qué vamos hacer como país? ¿Debemos quedarnos en casa? ¿Quién debe salir? ¿Qué medidas tomar? ¿Qué debemos hacer?, son preguntas que nos hacemos algunos de nosotros. En ese sentido, se debe partir de que México no es un país de primer mundo o desarrollado, por lo mismo hay sectores sociales que no pueden darse el lujo de quedarse en casa, ya que no tienen un trabajo fijo, o peor, fueron despedidos en medio de la pandemia. Hay negocios, principalmente los pequeños, que ya deben abrir y continuar para poder sobrevivir. Las escuelas deben continuar, no podemos detener un año escolar en cualquiera de sus niveles. La administración del país tampoco puede descansar, mucho menos secretarías como la de Salud, por tanto, nos debemos replantear cómo vivir y sobrevivir en esta pandemia.

Como profesora, cada vez me es claro que este semestre o mitad del año escolar que ya está por iniciar, en todos los niveles tendremos que continuar de manera virtual. Esto se dará a pesar de que sabemos de las carencias de la mayoría de las familias mexicanas: sin computadoras o una para toda la familia, sin Internet o con la existencia de este pero sin una gran cobertura, con una casa donde no se puede tener espacios aislados para cada hijo o hija en clase, con padres que muchas veces no saben cómo ayudar a sus hijos. Ante esta realidad los profesores debemos ser sensibles, pensar cómo con estas fallas estructurales nuestros alumnos y alumnas pueden aprender. Se tienen que dejar tareas, y no se trata de cantidad, pues esto no es sinónimo de aprendizaje, sino que deben ser eficientes, pensadas en sus objetivos y alcances, cuando haya sesiones no hacerlo en grupos grandes, es preferible verlos poco pero que se logre la comunicación, dejarles ver videos educativos, aprovechar la era de la tecnología en la que vivimos, los profesores nos tenemos que reinventar, es el desafío de este siglo.

La economía no puede parar, debe seguir su desarrollo, por lo mismo el planteamiento de ir poco a poco incorporándonos a la normalidad, es necesario, y no tiene que ver con una falta de responsabilidad del gobierno federal; si la economía se cae, sería un desastre para el país y para todas las familias, somos un país en desarrollo, el cual no puede darse muchos lujos, como el de detener la economía por varios meses. Hay que recordar, que no todos los ciudadanos mexicanos tenemos un sueldo base, desafortunadamente, con la reforma laboral en 2014 existe la contratación flexible, sin derechos laborales garantizados, además del empleo informal el cual fluctúa, pero según el Inegi en 2019 llego al 50 por ciento de la población ocupada; estos sectores son a los que más les ha pegado la pandemia y se traduce en menos dinero para las familias mexicanas, lo cual genera otros problemas sociales y de salud.

En este sentido, he salido a la calle y veo personas sin cubrebocas, aglomeradas sin respetar la sana distancia, caminan como si estuviéramos en días normales. Creo que esto no lo podemos hacer, por tanto, este espacio lo quiero dedicar a la concientización, y que todos y todas cooperemos, pues los gobiernos estatales no están dando cifras reales de los enfermos, pero cada vez escuchamos historias de hospitales que están en sus límites de cobertura, el número de muertos por Covid-19 no va a la baja, entonces las y los mexicanos debemos de poner de nuestra parte y cuidarnos y cuidar al otro del Covid-19. Si bien, cada vez nos vamos a ir integrando a las actividades no debemos olvidar las medidas de salud: lavarnos las manos constantemente, usar cubrebocas, tratar de mantener una sana distancia, esto es lo básico.

Pero de manera paralela, los que recibimos un salario y no tenemos que salir a trabajar, debemos guardarnos en casa, no hacer fiestas, ser responsables, de esa forma el espacio público no estará saturado. Debemos de cuidar a los y las niñas, no exponerlos a lugares públicos donde puedan contagiarse. Los que tengan que salir a trabajar, si lo hacen en lugares donde existe un flujo grande de personal, cuando lleguen a casa, lo más recomendable es bañarse y cambiarse de ropa. Comprar lo más que se pueda en el comercio local, generar y fortalecer redes de economía solidaria.

Debemos de empezar a adecuarnos a esta nueva vida, donde la cotidianidad será cuidarnos y no confiarnos creyendo que uno no se puede contagiar, esta pandemia se debe tomar con la seriedad debida. Por tanto, invito a que todas y todos podamos concientizar en los nuevos cuidados de nuestra vida cotidiana en lo que resta de este 2020. Está la esperanza de la vacuna, pero esa la visualizo como una realidad a principios de 2021, en consecuencia, aún hay camino por recorrer y solo la responsabilidad de todos y todas salvará vidas.

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