La pandemia del coronavirus (Covid-19) produce fuertes tensiones en nuestro país, no solo en la economía o en el sector salud, sino también en el ámbito político. Desde el viernes, el subsecretario de salud Hugo López Gatell provocó duras críticas tras señalar a los estados de enviar información inconsistente sobre la evolución del virus en sus demarcaciones, lo que impidió definir un nuevo semáforo epidemiológico esta semana que comienza. Esta acción, se interpretó por cierto sector de la prensa como un mensaje del gobierno federal directo a sus homólogos estatales: ustedes tienen la culpa de que la epidemia no ceda y de que además los datos no sean confiables. Esto, según explicó ayer López Gatell en la ya tradicional conferencia de prensa nocturna del sector salud federal, no es así. No se trata de repartir culpas, argumentó el funcionario, sino de fomentar la corresponsabilidad en la estrategia nacional para combatir al nuevo coronavirus. Y del otro lado de la arena política, el Partido Acción Nacional (PAN), a través de legisladores y gobernadores emanados de esa fuerza política, arrecia sus críticas contra López Gatell e incluso anunció que lo demandará por probable negligencia al ejercer su cargo público y como responsable de conducir la estrategia federal contra el Covid-19. Y frente a la embestida mediática y política contra López Gatell, el propio presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se subió al ring y salió a defender al subsecretario, a quien manifestó su respeto y admiración “por la manera en la que ha venido informando sobre cómo cuidarnos, cómo seguir cuidando a nuestros adultos mayores y enfermos”.  A través de un video difundido ayer, el presidente comparó las críticas contra el trabajo de López Gatell con una batalla debido a que “los conservadores” esperaban que México presentara una situación crítica de saturación hospitalaria por la pandemia, cosa que no ha sucedido. Y en ese contexto, empieza la semana: con un ambiente político cada vez más enrarecido por la pandemia y con un semáforo incierto, debido a que nos guiaremos con el de la semana pasada a falta de datos certeros. De filón. En Hidalgo, las cosas tampoco marchan muy bien que digamos. En la capital, por ejemplo, llegamos ayer a las 130 defunciones, aunque si vemos el fenómeno a la distancia, Pachuca bajó su ritmo de transmisión, según podemos apreciar en un trabajo de investigación producido por el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Aurelio Granados y que usted puede consultar en esta edición.

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