Crea Carrillo noche inolvidable

186
Carrillo

ERIKA P BUZIO /
AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Del rigor y la belleza de Petipa a uno de los pilares del neoclásico Balanchine. Junto con la danza contemporánea con uno de sus más celebrados coreógrafos, el israelí Itzik Galili, quien atestiguaba el estreno en México de su pieza El sofá: un triángulo amoroso de sorpresivo desenlace, a cargo de Elisa Carrillo y Mikhail Kaniskin, su pareja arriba y abajo del escenario.

Era el afortunado cierre de la primera parte del programa donde ya habían deslumbrado juntos con el “Pas de deux” del primer acto de Onegin, de John Cranko. Una sección que incluyó clásicos como El corsario y El Cascanueces.

Carrillo tenía asegurada la solvencia de los intérpretes, bailarines de prestigiosas compañías de danza como el Ballet Bolshoi, el Teatro Mariinsky, el Ballet de Stuttgart y el New York City Ballet para la sexta edición de su gala internacional Elisa y Amigos.

Los boletos se agotaron con antelación para la función en el Palacio de Bellas Artes en que rendiría homenaje a la fundadora del Ballet Folclórico de México, Amalia Hernández, en su centenario.

Elisa Carrillo apareció en el escenario con un vestido amarillo, estilizado, para unirse a la compañía en Sones de Michoacán, una coreografía de Hernández. Y detrás suyo, los músicos. La sala estalló en aplausos.

El retrato de Amalia Hernández imperaba en el centro del escenario. El gran final para una velada de casi tres horas de espectáculo.

Los hijos de Amalia Hernández, Viviana Basanta y José Luis Martínez subieron al escenario al final de la celebración. Y el público coreaba: “Viva México, viva” con la música de fondo y los bailarines de ballet mezclados con los bailarines del Ballet Folclórico.

El telón caía y Elisa Carrillo se iba entre aplausos después de una noche memorable.

Comentarios