Los asaltos en el transporte, en los cajeros automáticos, los robos a casas-habitación y a empresas, el asalto a transeúntes, el secuestro, la trata de personas, los feminicidios y homicidios en general siguen creciendo, por lo que la percepción de inseguridad pasó de 66 por ciento en 2012 a 73 por ciento en marzo de 2017, según la encuesta de inseguridad pública realizada por el Inegi. La criminalidad y la pobreza siguen flagelando a los mexicanos.
Situación que no se va a revertir mientras persista la corrupción, al grado que en el ranking de percepción de la corrupción México pasó del lugar 95 en 2015 a la posición 123 en 2016, de 176 países; de las naciones que integran la OCDE, México es el peor evaluado.
La presencia del crimen organizado en todo el territorio nacional evidencia su empoderamiento, ocho cárteles y más de 32 células criminales, identificados en dos tipos de organización: criminales estacionarios y criminales en movimiento, el común en ambos es la violencia extrema.
En el noreste, que incluye la península de Baja California, Sonora, Chihuahua, Sinaloa y Durango, se localizan a los cárteles del Pacífico y de los Arellano Félix, con participación de los Beltrán Leyva y del cártel de Juárez en Chihuahua, con sus respectivos asociados y aliados; en Michoacán, Guerrero, Morelos y Estado de México está la Familia michoacana y los Templarios; en Tamaulipas y Quintana Roo predominan los Zetas con participación de siete asociados y aliados; finalmente el cártel Nueva generación, empoderado en Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Morelos y Veracruz.
El crimen organizado es el monstruo alimentado por la multidimensional corrupción institucional, donde gobernadores e instancias federales tienen mucho que ver, ¿acaso ser gobernador es equivalente a corrupto y ladrón?
Más de 30 mil desaparecidos, más de 200 mil secuestros, agréguele usted más de 100 mil feminicidios y violaciones, incluyendo los casos de pederastia, por lo que ubican a México en los primeros lugares internacionales de la alta criminalidad.
La impunidad cabalga montada en la corrupción, por ejemplo, robarse 66 mil 500 millones de pesos, que es lo que se estima se apropió Javier Duarte, no se hace de la noche a la mañana, ni solo, resulta inconcebible que el presidente no
se haya dado cuenta.
Mientras tanto, la economía mexicana pasa de un crecimiento, que no es desarrollo, de un 2 por ciento en promedio a 1.5 por ciento. El país enfrenta una de las peores crisis social, económica y de seguridad.
Solo dos vertientes pueden dar pauta a la salida de esta crisis, pero las están atacando, una de ellas son los derechos humanos, cuyo antecedente fue la declaración universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1787; el 10 de diciembre de 1948, en la Asamblea General de las Naciones Unidas se proclamó la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, en materia económica son laborales, o sea un empleo decente y un salario digno, la seguridad social, la salud, la educación, el medio ambiente y un bienestar social que garantice el pleno desarrollo humano.
La pregunta es: ¿el régimen de Peña Nieto los está cumpliendo? Claro que no; en materia laboral, según la CEPAL, el salario mínimo en México está por debajo de la línea de pobreza extrema, desde 1980 ha perdido 70 por ciento de su poder adquisitivo, el incremento de 3.9 por ciento en 2017 alcanzó los 80.04 pesos diarios, salario que ya fue rebasado por los incrementos del gasolinazo; en paralelo, el empleo informal llega a 58 por ciento, los trabajadores en esa situación no cuentan con prestaciones sociales. ¿Fue falta de visión o perversidad de Peña Nieto?
Súmele usted que recientemente se reformó la Ley Federal del Trabajo para que los trabajadores que se enfermen por causas laborales se les descuente 50 por ciento de su salario; otra de sus reformas estipula la valoración después de cinco años de la incapacidad permanente por causas laborales, determinando que se le puede regresar a trabajar o dejar de pagar. Con estas medidas los derechos humanos en materia laboral quedan eliminados.
En más de 600 ciudades del mundo se llevó a cabo la Marcha por la Ciencia, buscando reivindicaciones para que el conocimiento científico y tecnológico tengan un sentido social; en EU se expresaron por el rechazo a los recortes anunciados por Trump a la salud, la investigación, al cambio climático y al medio ambiente. La ciencia tiene principios, Trump no, fue la consigna.
En México las academias de ciencias, ingeniería y la nacional de medicina se proclamaron por el apoyo a la educación superior por los jóvenes que consideramos un bono demográfico; sino los educamos con calidad, México no solo será un país de ignorantes, sino que se profundizará el rezago tecnológico perdiendo la oportunidad de todo desarrollo, solo crecerán las transnacionales en nuestro país. ¿La promesa de Peña Nieto de uno por ciento del PIB para ciencia y tecnología ya quedó en el olvido?

No votes yet.
Please wait...

Comentarios