Por falta de recursos para continuar operando, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) se encuentra en huelga desde el mediodía del pasado jueves. Se trata de 3 mil agremiados al sindicato académico que dejaron sin clases a más de 23 mil estudiantes de esa casa de estudios de la entidad morelense. El déficit financiero que llevó a esta crisis es de mil 600 millones de pesos, aunque de manera inmediata la UAEM requiere 640 millones, tan solo para terminar y cumplir sus compromisos de este año. Literalmente, la UAEM se quedó sin dinero para operar y el resultado es que los académicos decidieron irse a la huelga. Esta situación dramática no es exclusiva de la UAEM, así se encuentran al menos otras 10 universidades en todo el país, que están a punto de quedarse sin recursos para cumplir con su misión de ofrecer educación pública de nivel superior a unos 600 mil jóvenes. En conferencia de prensa llevada a cabo el pasado 11 de septiembre, la senadora Lucía Meza dijo que entre las causas que han llevado a la quiebra a 10 universidades públicas es que su plantilla laboral no ha sido reconocida por la Secretaría de Educación Pública (SEP) ni por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); asimismo, por no haber recursos suficientes para sostener los sistemas de pensión y jubilación del personal, aunque también, en algunos casos, porque los gobiernos estatales decidieron reducir los recursos que les destinan. Esta situación es muy grave porque compromete el futuro de cientos de miles jóvenes, que dicho sea de paso, representan la esperanza de un país que necesita urgentemente su talento y preparación. Un país que olvida a sus jóvenes y que desprecia el valor de la educación universitaria simplemente no tiene futuro. De filón. Una buena noticia es que la Comarca Minera hidalguense logró conservar por dos años más su permanencia dentro de la Red Mundial de Geoparques de la Unesco. Lo que sigue es mantener ese patrimonio histórico que, si no existe suficiente interés del gobierno y sociedad, puede diluirse y perderse en el olvido.

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