Es pachuqueño, de vida productiva y valora plenamente la importancia de lograr una buena preparación

Pachuca.- La educación es la palabra de desarrollo de cualquier pueblo, afirmó Crisóforo Contreras Madrid, pachuqueño, de vida productiva y quien bien valora plenamente la importancia de lograr una buena preparación.

Es extenso al manifestarse, de voz intensa, pero no menos afectiva. No se retrae ante ningún cuestionamiento. Expresa, se advierte de inmediato
lo que piensa. No se toma del brazo
con continuos silencios.

En la Bella Airosa cursó la primaria en la escuela particular Julián Villagrán, fundada por ingleses metodistas, que tenía como lema, que no se olvida: “Esfuérzate juventud vence”, y después en la Jorge del Castillo.

La secundaria la cursó en lo que fue el Instituto Tecnológico de Hidalgo o Cecyt 15.

“Ahí estaba mi papá, Javier Contreras Caamaño, en el mismo plantel, en plaza Juárez; era la vocacional. Me incliné en el bachillerato por ciencias físico-matemáticas. Tuve como maestro a una institución, el ingeniero Carlos de Ezcurdia y Vértiz; era de Guanajuato. Todo un señor al disertar en el aula.”

Después, Contreras Madrid se trasladó a la Ciudad de México. Estuvo en el Esime, del politécnico. Breve, semestre y medio.

Ingeniero industrial

Regresó a Pachuca y fue parte del Instituto Regional 20 para estudiar ingeniería industrial, que posteriormente enriquecería con una maestría en administración.

En paréntesis, apuntó, y lo dijo con naturalidad, que su padre donó 35 hectáreas para lo que ahora es la Ciudad del Conocimiento.

No olvida referirse a su mamá, parte también importante en su formación: “Su nombre, Consuelo Madrid Guzmán. Fue maestra 44 años en el Cecyt 15. Se retiró casi a los 80 años. Para mí, ejemplo en la vocación docente.

“Fue mentora de la primaria particular Teodomiro Manzano, que se ubicaba donde es el jardín de los Niños Héroes.”

Se explaya al comentar que nació en la clínica de maternidad de la que era propietaria Ema Cisneros, madre del exgobernador Oswaldo Cravioto.

Crisóforo Contreras no ha olvidado reminiscencias de su ciudad natal. Se advierte, así, pronto, viveza en su rostro al expresarlo: “Viví en Venustiano Carranza 301, frente al llamado puente de Coca Cola. El propietario era Gil Vázquez, compadre de mi papá. Radicaba en Zempoala. El inmueble fue obsequio de un gobernador porfirista que se la regaló a su hija cuando se casó.

“Ciertamente, fui parte de dos etapas. Tengo dos medios hermanos, el mayor fue Rubén González y Javier Contreras Bustamante. Mi mamá, en segundas nupcias, tuvo otro hijo: Jaime Ramírez Madrid.”

Más que entrevista, hay la sensación de que es charla entre amigos que tras largo tiempo se reencuentran. En ese tono, comenta.

Crisóforo Contreras

La edad, satisfacción

“Me siento orgulloso de mi edad. Nací el 21 de julio de 1954, así que tengo 65 años. Estoy bien.”

Y agrega, contagiando el agradable acento que le confiere a su comentario, que suele ser para muchos un tema personal: “Nada me duele. Quizá por mí sostenida actividad. No soy de los quietos y reposados”.

Su esposa, ingeniera María de los Dolores García Mellado, es originaria de Tulancingo donde viven desde hace alrededor de 30 años. Son padres de cuatro hijos varones.

“Creo que uno como ser humano debe aportar a la sociedad. En todo aquello en lo que podamos contribuir.”

Comenta, digresión, que ciertamente en Tulancingo se respeta la circulación vial a través del uno por uno en el tránsito de los vehículos.

“Ayuda mucho a prevenir accidentes. Es de respeto mutuo, el otro conductor y yo.”

Años atrás, tenía inquietud por la ecología: “En 1992 fundamos el Grupo Ecologista del Valle de Tulancingo. El concepto básico es manejar las cosas con orden. Tuvimos el apoyo de un excelentísimo presidente municipal, Fortino Velasco”.

De lo que ha consolidado, explica: “Fui inquieto. Gozo de la amistad de Lucas González, quien fuera, entre otros cargos, presidente del Tribunal Superior de Justicia y asimismo dirigente en su momento del sector juvenil de la CNOP, al que también concurriera en calidad de secretario otro estimable hidalguense: César Vieyra Salgado.

“Lucas me invitó a formar parte de esos cuadros y fui secretario de Acción Ideológica. De ese entonces, recuerdo a Jesús Murillo Karam y a Juan Manuel Menes.”

Campaña de Echeverría

“Nos tocó la campaña electoral de Luis Echeverría Álvarez por la presidencia de la República.

“Ganó. Y no olvido que nos citaban en Los Pinos. Él nos atendía 10 o 15 minutos y luego nos advertía ‘ahorita regreso’, iba con otros grupos. Eran, de esa forma las llamábamos, audiencias simultáneas.

“Una vez, en Tulancingo, me tocó estar en La Floresta junto a Echeverría. Hubo profusión de juegos pirotécnicos, pero él guardó la compostura, inmutable

“Algo que me satisfizo de esos días fue una entrevista que me hizo en ‘24 horas’, Jacobo Zabludovsky. Yo era dirigente estudiantil del Tecnológico Regional.”

Contreras Madrid practicó deporte, en especial futbol americano. A la fecha, simpatiza con los Acereros de Pittsburgh.

En el tecnológico de Hidalgo fundó el equipo Mastines. Este año, 2020, celebrarán aniversario. “Quienes estuvimos en ese proyecto nos reunimos cada mes”.

De su apego a su carrera, hace formal reconocimiento a quien llama padre de la educación técnica en Hidalgo, el profesor Humberto Cuevas Villegas. “Hombre visionario, originario de Molango”.

No se sustrae de aludir al doctor Otoniel Miranda: “Echeverría lo había avalado para la gubernatura del estado. El doctor, hombre impecable en su profesión y como figura pública, educado, propio, gentil. Fue candidato, ganó, pero únicamente fungió como mandatario 29 días. ¿Qué ocurrió? Son variadas las versiones”; sentenciaría: “la política es así, un tanto veleidosa”.

Otro de sus dilectos amigos ha sido Roberto Hernández Mares, de quien apunta, le dio impulso al servicio de catastro estatal: “Y él, Roberto, consiguió una cita con Luis Echeverría. Fuimos a su casa, en San Jerónimo. Parte del grupo fue Evodio Gándara. Nos recibió el presidente con su esposa María Esther Zuno. Mares le planteó el compromiso para el Tecnológico Regional, a lo que recibió una espontánea y brevísima respuesta: ‘Sí’.

“Antes eran 19 los tecnológicos; el 20 fue del de Pachuca. Posteriormente llegaron a 40. Aquí se puso la primera piedra en 1970. Encabezó el acto Héctor Mayagoitia Domínguez.

La UAEH, vanguardista

Otro de sus excelentes amigos ha sido y es Juan Manuel Camacho Bertrán, quien fuera rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

“Siempre, desde que nos conocimos surgió una empatía.

“Estuve en la casa de estudios alrededor de 14 años, en especial colaborando con él, y también traté a Gerardo Sosa Castelán, infatigable, impulsor de la que es moderna casa de estudios. Es para mí de todos los respetos. Visionario en la educación.

“Cuando me tocaba recibir visitantes, se asombraban y decían que nuestra universidad más bien parecía privada que pública. Y señalaban que era de vanguardia en todos los sentidos, tanto por infraestructura, la alta calidad de la docencia y avanzados planes de estudios.”

Incursionó como docente: “Fui profesor de matemáticas, fundador del sistema Conalep, bajo la égida de José López Portillo. Me invitó Juan Castillo del Rosal”.

De su primera vez como mentor, relató sin asomo de sofisticación: “Estaba en quinto de primaria. Solo le di algunas orientaciones a una vecina. Ella, agradecida, me pagaba con dulces. Pasan los años y en plática con el ingeniero Mario Velázquez, de la UAEH, me refiere que yo le había dado clases a su esposa. Le pregunté de quién se trataba y resultó que era la jovencita, le comenté que únicamente habían sido algunas precisiones sobre el Baldor cubano.

“Fui maestro fundador de la preparatoria Jorge Berganza, en Tulancingo, y de ahí también en la Aurelio Jiménez, y en mismo tenor de la preparatoria Real de Medinas, en Pachuca. No olvido el Instituto de Ciencias Económico Administrativas, y la Preparatoria tres, de la universidad
de Hidalgo.”

De la UAEH apunta: “Llegué al ICEA con Miguel Ángel Lases Mina, licenciado en administración. Más tarde el licenciado Gerardo Sosa me invitó como director de relaciones públicas y comunicación social de la UAEH.

“Lases era director estatal de ecología. Le comenté del ofrecimiento del licenciado Sosa y al final los dos nos integramos a la institución.”

Al recordarle que ha tenido contactos con políticos y que si eso ha influenciado en su trayectoria, responde: “Soy político sin ser partidario de nada”.

En lo que ha compartido de su existencia, Crisóforo Contreras Madrid exaltó su satisfacción tanto por lo que ha logrado como por las experiencias vividas a lo largo de tantos años.

“He sido afortunado, lo soy. Y al mirar hacia atrás no encuentro nada que me pueda mortificar; nada, en verdad.”

He sido afortunado, lo soy.Y al mirar hacia atrás no encuentro nada que me pueda mortificar; nada, en verdad

Crisóforo Contreras

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