Hoy es uno de esos días en los que más bien dan ganas de relajarse que de inspirarse, así que quizás esta ocasión la columna no sea ni tan profunda ni tan larga y tal vez tampoco ingeniosa.

Estoy tratando de imaginar alguna situación chusca que me haga al menos sonreír, pero creo que ando cansadón como para eso. Hasta los juegos de palabras que a veces me hacen idear alguna estupidez me resultan… “¡Hey! se me acaba de ocurrir algo acerca de la crónica de un bostezo… Mmm no, ¡Qué bobo y qué aburrido!” De plano, solo a alguien como a mí se le puede venir a la cabeza escribir sobre una burrada como esa.

Vale, está bien, buscando opciones y en vista de que el público lo aclama, afinemos: “Un elefante se columpiaba… No, jeje al parecer tampoco”.

Bueno, ok veamos… Tiene que haber algo… ¡Otra idea! Anotaré la efeméride de hoy… ¡Agh! ¿Qué de plano no tengo algo mejor que decir? La creatividad tiene sus límites y yo también, pero mi terquedad ¡no! Ya sé. Contaré lo que soñé anoche y sirve que vemos si anda por ahí algún psicoanalista al servicio de la comunidad… ¡Uf! Por favor, si alguien llega a leer esto, cuando me vea deme un tanque de oxígeno para ver si me sube agua al tinaco.

¡Otra, otra! Ahora narraré cómo cazo pulgas sobre el lomo de mi perro… Jeje ¡Me cae que solo a mí se me ocurre algo tan pero tan estúpido!

Ya, ya, va la buena. Profundos y conocedores lectoras y lectores, ¿Acaso hay entre ustedes alguien que se haya preguntado cuál es el origen del Universo? Si, pues yo igual. Jajaja.
Dios: Ilumíname o elimíname.

“Pero las musas han pasado de mí… ¡Andarán de vacaciones!”

Autor: Joan Manuel Serrat, (que se pronuncia Sarrat, dicen los que saben catalán)
Canción: “No hago otra cosa que pensar en ti”.

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