Crónica de una velada Escarlata

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Crónica

En teatro Cedrus el cantautor presentó su disco Escarlata

Pachuca.- El cantautor Édgar Oceransky presentó la noche del pasado sábado en el teatro Cedrus su última producción discográfica, Escarlata, como parte de su gira nacional
Pachuca. La impaciencia con la que muchos esperaban la cita logró eliminar el estigma nacional acerca de una recurrente impuntualidad: aunque el cartel del evento llevaba semanas anunciando las 20:30 horas como hora de inicio, aún las manecillas del reloj no se posaban sobre el ocho y la fila ya iba extendiéndose cual oruga desde la entrada del majestuoso teatro Cedrus.

Un primer llamado mueve a todos aquellos que, fieles seguidores, no dudaron en adquirir boletos de los llamados VIP con “meet and greet” incluido, los cuales fueron guiados hasta la parte inferior de tras bambalinas, lugar donde un sobrio y calmado Édgar Oceransky los esperaba para, desde lo alto de una silla, conocer a sus más aferrados admiradores y conversar un rato con ellos en una propicia y lograda atmosfera de intimidad. De riguroso negro y con unos zapatos que hacían honor al nombre de la gira, y en un tono de voz que hablaba de un buscado cuidado de su instrumento durante esa antesala del concierto y de una relajación patente “preshow”, el trovador gurú de los presentes narró algunos pormenores de la gira y del material presentado para, posteriormente, escuchar y responder más de una docena de preguntas que permitieron a todo el quórum soltar, de modo mesurado, parte de la adrenalina acumulada ante la noticia de poder conocer al afamado cantautor. Ya desde ese momento se sucedieron los agradecimientos y la sensibilidad empezó a adueñarse del recinto, que terminó por ser testimonio de una larga toma de fotografías que un Oceransky paciente y complacido otorgó a “su gente”.

Mientras las últimas tomas y abrazos se dan entre bastidores, en la sala, con alrededor de 250 espectadores que la fueron ocupando con impaciencia, el costarricense Bernardo Quesada, director musical y productor de Oceransky, salió a escena en su más pura faceta de cantautor para ir ambientando la velada con algunos de sus temas.

Al alcanzar las 21:30 horas, y tras unos minutos de sepulcral silencio en el escenario, los primeros acordes del tema que titula el material discográfico presentado, “Hilo escarlata”, empiezan a sonar a la vez que se dejan ver, flanqueando el escenario, los cinco grandes músicos coartífices de los temas, quienes también lucen de riguroso negro y alguno que otro secunda el color de la gira: Leo Sandoval, al piano; Mike Pasos, a la guitarra; Edy Vega, a la batería; Ariel Cavalieri, al bajo, y el propio Quesada rodeado por lo que parece ser un sintetizador y diversas percusiones. Coronando la escena, un Oceransky que ahora ha incorporado a su look un saco que también refrenda el nombre de la gira. A un costado, su guitarra; al otro, una mesa negra que detendrá un vaso con lo necesario para mantener la garganta hidratada durante la que promete ser una larga velada.

Tras los aplausos de rigor, los temas de esta última producción van desfilando uno por uno a la cuenta del director musical de la banda: “Me rompe el corazón”, “Historias de amor”, “En otras manos”, “Sin ti”, “Miranda”, “La otra mitad del mundo”, “Cuéntame”, “Ella es un volcán”, “Deja robarte”, “Nuestro amor”, todo ello entre anécdotas que atrapan, chistes que generan sonrisas, alguna que otra lágrima y muchas emociones a flor de piel que suceden en una alternancia entre cuasi penumbra y juegos de luces y entre un Édgar que tan pronto se funde con su guitarra como se explaya por todo el escenario acompañado solamente por el micrófono. La noche avanza tan desenfadada y cual íntima bohemia que hasta le otorga licencia al cantautor para comentar entre tema y tema “La jugada” con sus músicos. Por otro lado, las interpretaciones logran atrapar tanto a los presentes que no dan tregua alguna para quitar la atención.

Agotados todos los Escarlata, y ya habiéndose escuchado varias plegarias entre el público aclamando algunas peticiones, un popurrí con clásicos como “Como un ladrón” y “Kilómetros de cielo”, en los que un Edgar retoma su guitarra, ponen a corear con más fuerza a toda la sala. A ello le suceden toda una retahíla de temas estelares que han acompañado al artista poniendo los distintos escalones de su vida profesional, incluido un solicitado “En otra vida” y un “Estoy aquí” que denota la importancia brindada por Oceransky a sus orígenes como compositor.

Anticipando la despedida, llega el merecido agradecimiento y presentación que dedica el artista uno por uno a los cinco miembros de su banda así como a todo el equipo de producción y al público, y es “Un beso grande” la canción que, aparentemente, da el cierre apoteósico al concierto con una iluminación que engalana el espacio y dejando casi al término a los músicos solos ante el público.

Pero el mismo público lo demanda, así que el cantautor regresa al escenario esta vez para, junto a Sandoval, interpretar otro clásico emblemático: “Juro”, en una interpretación propiamente acústica más que coreada por todos los presentes, y misma que, emotivamente, termina por dejar hincado al trovador. Dos, tres, cuatro y cinco encores extienden un concierto que parece no querer tener punto y final haciendo un repaso por varias de las producciones anteriores para desembocar en un “Sigo amándote”, interpretado a la luz de las linternas de docenas de teléfonos celulares.

Transcurridas casi tres horas desde que la música empezó a cautivar el foro, antes de salir de escena, un humilde Édgar Oceransky no se cansa de hacer reverencias ante un público que, entre palabras y gritos de agradecimiento, se ha puesto en pie ante el trovador; por si no fuese suficiente la cercanía con sus seguidores, aún el vestíbulo de un Cedrus que no se cansa y se vuelve a llenar de sonrisas, fotografías y firmas de discos para, pasada la una de la madrugada, dar por culminada esa velada Escarlata.

  • Tras los aplausos de rigor, los temas de esa última producción van desfilando uno por uno: “Me rompe el corazón”, “Historias de amor”, “En otras manos”, “Sin ti”, entre otros

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