Cuando a la 1:30 de la madrugada del 9 de noviembre la agencia Associated Press (AP) declaró ganador de la contienda presidencial de Estados Unidos al republicano Donald Trump, no solo se cumplieron los peores augurios anunciados durante el conteo de los votos electorales por cada entidad norteamericana sino también la derrota para las grandes cadenas televisivas, empresas encuestadoras, comentaristas y todo el establishment mediático que cayó en shock.
La comentarista Monica Crowley, de Fox News, sintetizó la conmoción de esta manera: “Esta es una sublevación de las clases desprotegidas contra la protegida clase política”.
Briana Keilar, corresponsal de CNN, comenzó a relatar desde el Javits Convention Center de Manhattan las caras largas, el silencio y el amargo sabor de la derrota de los simpatizantes de Hillary Clinton.
Dan Rather, conductor de CBS News, editorializó con sarcasmo lo que el blog Upshot de The New York Times había demostrado en un lapso de menos de cinco horas: los fallidos exit polls cambiaron de la ligera ventaja de Clinton a la victoria de Donald Trump.
“Por favor, tengan en cuenta que las encuestas de salida pueden cambiar más rápido que una pluma en un tornado”, sentenció Rather desde su cuenta de Twitter.
Los especialistas y comentaristas convocados por Univision, Televisa, TV Azteca, Telemundo y las principales cadenas de habla hispana asumieron la derrota de Clinton como propia. Incluso, el historiador Héctor Aguilar Camín regañó en el aire al periodista Carlos Loret de Mola por informar con mucha antelación que Trump llevaba la ventaja porque esto generaba nerviosismo en los mercados bursátiles.
“La diferencia entre ‘demasiado cerca para cantar’ y ‘demasiado pronto para cantar’ es la diferencia entre ir buscando un Xanax o una cerveza”, tuiteó también Dan Rather con humor negro. La neurosis se apoderó de los conductores.
Las interacciones en las redes sociales rompieron todos los récords después de que se confirmara la victoria del magnate neoyorkino. En Twitter se dispararon las interacciones a 75 millones de mensajes globales, la mayoría negativos a Trump, hacia las 3 de la madrugada con el hashtag #Election2016.
Durante toda la jornada de este 9 de noviembre, los hashtags #TheMorningAfter (a la mañana siguiente) y #NotMyPresidente (no es mi presidente) se han transformado en la válvula de miles de usuarios, especialmente jóvenes urbanos, para desmarcarse de la victoria de Trump y burlarse de Clinton. Los millennials expresaron así su malestar con los resultados.
El analista de medios Jim Rotenberg afirmó en su análisis de las redes sociales en The New York Times que también fallaron los nuevos medios digitales porque reprodujeron el consenso que habían construido las 12 grandes encuestas que le dieron ventaja a Clinton.
Para las 3 de la madrugada ya era claro que Trump no venció por un margen estrecho. Tenía 291 votos electorales frente a solo 218 de Hillary Clinton.

Cataclismo” en la prensa

“Explosiva”, “sorprendente”, “sacude al mundo”, “impactante”, “contundente”, fueron los calificativos más utilizados en los titulares de los principales medios impresos de Estados Unidos, Europa y América Latina que dieron cuenta de la victoria de Trump.
“Trump triunfa” desplegó en su primera página The New York Times, y redactó a manera de análisis informativo: “El magnate outsider captura la presidencia venciendo a Clinton en estados claves”. Calificó la campaña como “explosiva, errática, llena de agravios contra las instituciones y los ideales tradicionales de la democracia estadunidense”.
The Washington Post coincidió con el enfoque de Fox News: “El desprecio de los votantes por el statu quo impulsa el revés de Clinton”.
El periódico español El País afirmó que “EU cae en manos del populismo agresivo de Trump”, mientras que el diario argentino El Clarín consideró que “comienza una era que conmocionará al mundo”.
En su página online la revista Time dio cuenta del resultado señalando que se vivieron “una de las elecciones más importantes de la historia moderna estadunidense”.
El periódico británico The Guardian no matizó su reacción frente a los resultados. En su editorial afirmó que la elección de Trump es “un día negro para el mundo” y consideró que se trata de un “cataclismo cultural y político”.
La palabra “cataclismo” fue utilizada también por el periódico conservador argentino La Nación, que editorializó la victoria del magnate inmobiliario como un “cataclismo inédito en los 240 años y al establishment político, económico y cultural”.
En México, el periódico Reforma utilizó solo dos palabras: “¡A Temblar!”; y La Jornada, que un día antes reiteró la ventaja que le daban las encuestas a Clinton, cabeceó en sus ocho columnas: “Trump sacude al mundo al noquear a Hillary”. En términos similares, El Universal tituló: “Gana Donald Trump; incertidumbre mundial”.

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