Crónica de una noche de bares

2355
bares
Hace un par de semanas, uno de estos jóvenes buscó diversión en otro antro de la ciudad, ubicado en Construplaza, sin saber que no saldría con vida de él. Falleció en el segundo piso de La Mera Mera producto de un impacto de bala en la cabeza. Todo comenzó con una riña

Cuando el Sol se pone, jóvenes y adultos salen a divertirse a antros con pocos filtros de seguridad

Pachuca

La euforia de la juventud ávida de una noche de fiesta se siente cuando te acercas a una de las zonas de bares más populares de la ciudad: la de plaza Del Valle. Chicas con minifalda, tacones altos y bolsas al hombro desafían las corrientes de viento frío que suelen azotar a la Bella Airosa aunque sea primavera.
Grupos de jóvenes se arriman a las entradas de antros y bares como el W, Pa’l Norte (la nueva sensación con música de banda), La Chopería y Kantá-la Pachuca, que encienden sus luces neón para pelear la atención de los potenciales clientes.
Hace un par de semanas, uno de estos jóvenes buscó diversión en otro antro de la ciudad, ubicado en Construplaza, sin saber que no saldría con vida de él. Falleció en el segundo piso de La Mera Mera producto de un impacto de bala en la cabeza. Todo comenzó con una riña.

bares
Algo escucharon quienes todos los fines de semana salen a convivir y tomar unos tragos con los amigos, pero parece una situación muy ajena, muy lejana.
Afuera del W y Pa’l Norte varios elementos de seguridad interna, vestidos de negro, con cara de pocos amigos, hacen las veces de cadeneros y también de sacaborrachos.
Pa’l Norte registra una buena afluencia de clientes. El doble de un cantante famoso se presenta esa noche y los fans, atraídos por la música, pagan su boleto y sortean la entrada. A las mujeres las dejan pasar sin problemas; a los hombres les hacen una breve revisión con la intención de que no entren con algún objeto u arma, “por seguridad”.
Adentro, el clima es caluroso. Será otra noche de lleno completo, de alcohol en las mesas, de gente parada en la barra porque ya no hay lugares donde sentarse. No importa. Mientras todos bailan, beben o cantan, un elemento de seguridad se para en las escaleras con su radio. Observa fijamente hacia la multitud y continúa su ronda tranquilamente.
El ambiente que se vive en otro de los bares populares de la zona, La Chopería, es muy distinto. La gente que acude ahí busca una diversión más tranquila. En la entrada te recibe un guardia de seguridad y te abre la puerta. Aquí no hay filtro de revisión, ni para hombres ni para mujeres. Las notas de la banda en vivo comienzan a sonar y los tarros de cerveza, de barril, por supuesto, adornan las mesas.
Kantá-la es, el miércoles, uno de los sitios más concurridos de la ciudad. Su promoción de “bebe todas las margaritas que puedas por 95 pesos” atrae a clientes de todas las edades. Cuando te acercas al lugar te topas con dos o tres elementos de seguridad vestidos de negro, con una lista en la mano.
La primera pregunta es “¿tienes reservación?”. Si la respuesta es negativa, mueven la cabeza, hacen como que buscan en el papel a ver si hay lugar, alguien entra a ver las mesas, sale y te dice que puedes pasar.
No hay revisión a las bolsas de las mujeres, tampoco a los hombres. Todos pueden pasar sin ese filtro de seguridad. El ambiente es tranquilo. Nadie “malacopea” y, al menos por esa noche, en esos bares de Pachuca no se repetirá lo que tristemente ocurrió hace dos semanas en La Mera Mera.

Tragedia

  • Hace un par de semanas,
    uno de estos jóvenes buscó diversión en otro antro de la ciudad, ubicado en Construplaza, sin saber que no saldría con vida de él. Falleció en el segundo piso de
    La Mera Mera producto de un impacto de bala en la cabeza. Todo comenzó con una riña

Comentarios