El 10 de mayo es una de las fechas más celebradas en nuestro país, casi todas y todos procuramos festejar a quienes nos dieron vida o han dado vida, la maternidad reconocida y ejercida es la única dimensión de la sexualidad femenina no sancionada por los vigilantes del orden patriarcal. En el país existen poco más de 61 millones de mujeres, de las cuales, en edad adulta o adulta mayor, tienen hijos y las más jóvenes en algún momento los tendrán.

A diferencia de las generaciones pasadas, la maternidad ya no es condición única del matrimonio, ahora las madres solteras tienen menos riesgo de ser expulsadas del hogar paterno y las madres divorciadas son más comunes. Esa situación se expresa en el creciente número de hogares con jefaturas femeninas, pues en 2015 fueron contabilizados poco más de 9 millones de hogares con jefatura femenina, eso significó 3 millones más reportados por el censo de población de 2010.

Solo que no debe confundirse el Día de la Madre con las jefaturas femeninas, pues generalmente las jefas femeninas son reconocidas como tales ante la ausencia de un varón que asuma dicho rol. Sería ideal que la condición de madre inmunizara a las mujeres en contra de la violencia de género, pero las cifras son contundentes, las mujeres enfrentan mayor violencia de parte de sus parejas, la violencia que reciben es en su persona y a través de sus hijos, lo que hace una perfecta escuela de aprendizaje del ejercicio y tolerancia de la violencia de género.

Lo ocurrido en los hogares es la parte más visible, pero me parece importante señalar la violencia que enfrentan las mujeres cuando carecen de noticias de sus hijos; recordemos que México suma cerca de 40 mil personas desaparecidas, esos hombres y mujeres de todas las edades y condiciones, son reportados como desaparecidos porque existen personas que extrañan sus presencias, quienes los reportaron como tales fueron sus madres, esposas o hijas; prueba de ello son los grupos de mujeres que con más voluntad que conocimiento científico emprendieron la localización de fosas clandestinas con la esperanza de encontrar el cuerpo inerte de sus familiares.

Qué tipo de festejo tendrán las mujeres que por sus condiciones de pobreza y largas jornadas de trabajo miran que sus hijos están metidos en el consumo de drogas y en actividades ilícitas. Debo puntualizar que la drogadicción y el ejercicio de la delincuencia no es asunto exclusivo de los sectores más pobres, porque la falta de ética y respeto a la vida y bienes de los demás invade todos los sectores de la sociedad, solo que las sanciones están en relación de los recursos, eso es, entre mayores sean los capitales sociales y económicos, menores serán los castigos.

En los momentos que vivimos como país, me parece urgente revisar cuál es la maternidad que debe festejarse el 10 de mayo, tengo una propuesta: las maternidades buscadas y asumidas libremente, porque saben que las condiciones individuales, familiares y sociales les permiten disfrutar su maternidad sin el sobresalto de la violencia de género, la pederastia y la violencia que impone la pobreza en todas sus dimensiones.

Las otras condiciones bajo las cuales las mujeres son madres, las hacen mártires y de acuerdo a la metodología cristiana de donde provengo, los y las mártires acaban mal y olvidadas.

Comentarios