La divergencia o convergencia entre régimen político, o sea, la forma de gobierno y el modelo económico, es decir, la manera en que se genera y distribuye la riqueza, definen los niveles de bienestar social; cuando los procesos políticos excluyen a los trabajadores aplicando una política de bajos salarios pero favoreciendo a la gran empresa, se propicia la desigualdad y por ende la pobreza, generando la concentración de riqueza en pocas manos, como es el caso de México.

Eso equivale a la sentencia de Gramsci “todo movimiento político alejado de las bases de la sociedad está destinado al fracaso”; eso fue lo que pasó al neoliberalismo como modelo económico aplicado en México, desde la década de 1980, los lineamientos de política económica se fueron orientando a crear las condiciones para poner a las empresas transnacionales en el centro de las actividades económicas y en el desarrollo y apropiación de la tecnología a través de la propiedad industrial e intelectual, dejando por un lado a las Mipymes estancadas tecnológicamente por otro, formando un capital humano con competencias no alineadas a una productividad innovadora, que las Mipymes requieren, para insertarse competitivamente a los mercados globales.

El rezago en el empleo no es tanto de ocupación, a pesar del aumento en la informalidad, sino de capacidades y de salarios dignos, el empobrecimiento y el deterioro social, como la alta e incremental corrupción, violencia e impunidad son la consecuencia.

El presidente electo López Obrador ofrece a los mexicanos un cambio profundo, al cual le llama la cuarta transformación, menciona como antecedentes a la Independencia, lucha contra un régimen político colonialista esclavizador, dedicado a saquear los recursos naturales de nuestros territorios, empobreciendo en extremo a los habitantes de aquella época.

Al lograrse la Independencia, las fuerzas políticas que se originaron se enfrentaron, por un lado, a aquellos que pretendían reestablecer sus condiciones de privilegio y explotación, contra los que defendían a nuestra incipiente nación, el resultado fue el movimiento de Reforma, considerada por López Obrador como la segunda transformación; la tercera transformación fue la revolución de 1910, en contra de un régimen dictatorial y antidemocrático.

Las tres transformaciones implicaron la creación de nuevas constituciones, es decir, de un nuevo Estado, aquel que surgió de la Constitución de 1917, su sentido social lo identificaba con el pueblo.

La cuarta transformación se orienta, según el presidente electo, a desterrar una forma de gobierno que ha hecho de la corrupción su práctica diaria para enriquecerse, aplicando una política económica precarizante, sobre todo en salarios, favoreciendo la concentración de la riqueza.

Revertir la injusticia y los privilegios, recuperando las prestaciones sociales, como el reconocimiento de los derechos humanos y laborales, ha significado desde el primero de julio una defensa en diversos escenarios.

El campo de batalla primario es el Legislativo, donde gobierno y legisladores salientes hacen uso de lo mejor que saben hacer, comprar voluntades y hacer reformas a modo, como el caso de la reforma a la Ley Orgánica del Congreso del Estado de Hidalgo mediante una acción eminentemente oligarca, con máscara democrática, intentan seguir manipulando a modo los procesos legislativos.

¿Hasta dónde va a llegar ese enfrentamiento? Todo depende de las estrategias razonadas, las negociaciones y los intereses, es una lucha por el poder para reestablecer o vencer el régimen político económico neoliberal que va en detrimento del cambio social, tan necesario para los mexicanos de a pie que ven subir el gas, el transporte público, que son asaltados cuando se dirigen a sus trabajos, a la escuela, donde son violentados y ven salir libres a los delincuentes, violadores, agresores y no se diga a los de la alta criminalidad.

La elaboración del paquete económico para 2019 implica que los legisladores revisen, corrijan y en su caso aprueben, tanto las leyes de ingresos y egresos como los criterios de política económica, ¿qué tan diferentes serán de los que se han venido aplicando en las últimas tres décadas?

Por lo menos deberán contener las bases para rescatar las prestaciones sociales y salariales, como fortalecer la investigación y desarrollo tecnológico a favor de las Mipymes, ¿no lo cree usted?

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