“Cualquiera puede emprender”, fue su comentario. Lo recuerdo muy bien.

Me encontraba celebrando una posada con unos amigos con los que estudié la preparatoria, por allá de 2016; era ya el declive de la velada cuando todos estábamos sentados en un círculo platicando sobre lo que hacíamos y prácticamente cualquier cosa que sucediera en nuestras presentes vidas.

Esa misma noche se encontraba un amigo que ha sido mentor de negocios y de alumnos emprendedores en una prestigiosa universidad desde hace años. Un impulsor y ferviente creyente del emprendimiento.

Por ese motivo no me sorprendió su ligera pero notable molestia que mostró en su rostro cuando una amiga mutua exclamó: “cualquiera puede emprender”. No entraré en detalle, pero dos lados surgieron: mi amigo, mentor de emprendimiento, defendía la idea noble del emprendimiento y que no cualquiera podía ser emprendedor y alcanzar el éxito, se necesita de mucho para lograrlo; y del otro lado nuestra amiga, quien creía que cualquiera, con los medios quiero suponer, puede poner un negocio y tajarse de que es un emprendedor y que no conlleva mucha ciencia el volverte empresario.

Yo me quedé callado; ¿por qué? A pesar de ser emprendedor y ser un fuerte impulsor de ese ideal, respeto las ideas y las concepciones que cada quien tiene. Además, entre amigos es puro cotorreo y carrilla. No había necesidad de entrar en una argumentación más profunda.

Lo que sí, es que el comentario de ella se quedó muy grabado en mi cabeza. Tanto así que cuando llegue en la madrugada a casa, lo primero que hice fue escribir en una pequeña libreta la frase “cualquiera puede emprender”.

Y es que después de meditar en la idea, de analizar la frase, de destruirla y reconstruirla, llegué a la conclusión de que había muchísima razón en su comentario. El emprendimiento no es algo complicado, no es una alta ciencia especializada, que solo unos cuantos estudiosos en el mundo pueden comprender.

Si transformamos la acción de emprender un negocio a su concepción más simple y diminuta, se podría definir como “el crear algo con base en una necesidad y ofrecerla a la gente a cambio de un beneficio”. Simple, ¿verdad? El emprendimiento no es un aspecto del conocimiento humano que esté limitado a ciertas personas; no es algo en el que tengas que estudiar o trabajar años para poder ser permitido serlo. (A diferencia de un médico, cirujano, piloto u otra actividad donde las horas de experiencia son fundamentales para que te den alguna clase de licencia o permiso para fungir tu profesión).

A eso se refería el comentario, a que no hay nada que te detiene de emprender el día de mañana. Solo necesitas una idea y tener la dedicación de hacerla una realidad.

Y claro, muchos creen que se necesitan habilidades especiales, de dinero, o de incluso de experiencia; pero todo eso son cosas que se pueden obtener con el paso de los años y de la perseverancia que disponga el emprendedor. Solo falta observar allá afuera, a todas esas personas que dirigen sus tiendas, sus comercios, sus pequeños negocios con los que viven el día al día. La historia ha sido testigo de emprendedores que iniciaron un diminuto negocio y se convirtieron en gigantes de su industria.

Ese sería mi dictamen final sobre este comentario: Sí, cualquiera puede emprender, pero eso no quiere decir que todos podemos ser grandes emprendedores; pero que un gran emprendedor puede surgir de cualquier lado.

@crisramirezes

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