Edgar Noé Blancas Martínez

Todos hemos observado en los años recientes un aumento en el número de consultorios médicos que se establecen al lado o dentro de una farmacia. Incluso habrás acudido a ellos en alguna ocasión a atender tu resfriado. ¿Te has cuestionado sobre las implicaciones que conlleva ese esquema de consultorios? Te diré solo cuatro:

1. Cuando acudes con el médico del consultorio de la esquina, eres del 16 por ciento del total de consultas ambulatorias que otorgan estos en el país. Hasta hace un par de décadas, ante un malestar de salud acudías a una institución pública o con un médico particular, de quien recibías atención en su propio consultorio o en una clínica. Pero hoy eso ha cambiado. Antes los llamados “consultorios adyacentes a farmacia” no existían. Pero hoy 15 mil de las 55 mil farmacias que hay en el territorio nacional ofrecen ese tipo de espacios.

2. Cuando acudes con el médico de la esquina contribuyes en la revolución del mercado farmacéutico. Hace 16 años solo uno de cada 100 fármacos vendidos en México eran de los llamados genéricos, los otros 99 eran de patente. Cuando algún laboratorio introduce un nuevo fármaco recibe la protección del estado para producirlo de forma exclusiva por un periodo de tiempo, esa es la patente. Por ello, esos son los medicamentos de mayor precio. Pero los genéricos, que en general son los que se surten en esas farmacias con consultorio, ya no gozan de la protección, pues ha perdido vigencia. Así que cuando sales de consulta y regresas al mostrador de la farmacia para surtir tú receta por ser “lo mismo pero más barato”, contribuyes a que hoy 88 de cada 100 fármacos que se venden en el mercado sean del grupo de los genéricos.

3. Cuando acudes con el médico de la esquina tienes ventajas de accesibilidad, tiempo y costo. Al señalar que es un consultorio de la esquina, refiero la facilidad con que se puede encontrar. Las cadenas farmacéuticas se han preocupado por localizar correctamente sus establecimientos para ganar mayor mercado. Asimismo, los horarios amplios de atención, de hasta 24 horas, son un punto a favor. Esos factores inciden para ofrecer el servicio con el menor tiempo de espera. En tanto, en el IMSS la mediana de espera es de 30 minutos, en los adyacentes es de solo 10. Agrega a esas ventajas el reducido costo del servicio de 30 o 40 pesos. Pero… siempre hay un pero.

4. Cuando acudes con el médico de la esquina no solo eres un paciente, también eres un cliente. De acuerdo con resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, en esos consultorios son prescritos una mayor cantidad de medicamentos que los necesarios. Algunos estudios realizados en Asia han demostrado que una inadecuada separación entre farmacia y consultorio conduce a malas prácticas. Por ejemplo, en Malasia la prescripción llega a ser del doble de la que otorga cualquier médico particular, y en Zimbabue de siete veces más. Esos excesivos tratamientos pueden llevar a una ineficacia de la terapia e incluso a un daño en el paciente por una peligrosa interacción entre los medicamentos. En el caso del uso de antibióticos, se ha observado por parte del Instituto Nacional de Salud Pública, se prescriben en esos consultorios para padecimientos respiratorios de carácter viral en la alarmante cifra de ocho de cada 10 casos, lo cual resulta inadecuado.

El vínculo farmacia-consultorio siempre ha existido. La disyuntiva es cuál es el medio y cuál es el fin.

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