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Cuando el coito duele

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GERARDO GIMÉNEZ
Pachuca

Muy cierto es que lo placentero no debe mezclarse con lo displacentero. Pudiese neutralizarse o inhibirse algún proceso. Eso es lo que puede ocurrir en la sexualidad si, en el momento de sentir placer, aparece un factor antagónico a ese disfrute como lo es el dolor.
En términos médicos, es lo que se denomina dispareunia y era aplicado solo a las relaciones sexuales dolorosas de la mujer. Actualmente, se habla también de dispareunia masculina. Ambos pueden sufrir dolor durante el coito, ya que este ente sintomático no tiene sexo, tampoco edad, ni raza. Y por ser causante de dificultades importantes en la dinámica sexual de una pareja y a su vez generador de disfunciones sexuales, es necesario consultar al sentirlo para atacar la causa y rehabilitar y armonizar esa parte de la vida de los seres humanos.

Dispareunia femenina

La mujer ha sido la más influenciada en sentir dolor al momento del coito. Ha sido muy común advertirle a las vírgenes que, en su iniciación sexual, no solo habría dolor sino también sangramiento. Ese precepto ocasiona altos grados de ansiedad disminuyendo el nivel de excitación, el grado de lubricación y hasta provoca una contractura refleja y defensiva de los músculos que rodean la vagina. De esta forma, el pene entra y se desliza forzado, lastimándose así la cubierta interna de la vagina, y se provoca el dolor.
Resultando esa “primera vez” traumática, pueden crearse tendencias a anticipar el dolor cuando se va a las próximas relaciones sexuales. Algunas mujeres desarrollan vaginismo, disfunción sexual caracterizada por espasmo involuntario de la musculatura que rodea la entrada de la vagina que se da siempre que se intenta introducir algo en la vagina, acompañado de fobia al coito y de la penetración de la vagina. Dependiendo del grado de vaginismo, la mujer puede sentir dolor antes de la penetración, al momento y durante el coito. Si no permite el coito en absoluto, se clasifica como vaginismo total. Si lo permite, entonces es parcial.
Es común el desarrollo de vaginismo en mujeres quienes han sido abusadas sexualmente como inicio o aún después de haber tenido relaciones sexuales satisfactorias. De allí que pueda clasificarse como primario o secundario. Pero no solo la violencia lo causa. También puede presentarse si la actividad sexual intensa lleva a intensos y profundos movimientos penianos dentro de la vagina o la ansiedad de penetración en una vagina no bien lubricada o excitada lo suficiente para la penetración.
Otras causas de dolor coital femenino son: vaginosis, vaginitis, anomalías congénitas (tabiques vaginales, himen rígido), sequedad vaginal, endometriosis, cicatrices y retracciones vaginales postquirúrgicas (episiorrafia, cirugías vaginales), enfermedad inflamatoria pélvica, hipolubricación (uso de anticonceptivos, antialérgicos, abuso de duchas vaginales, trastornos circulatorios, consumo de mariguana), prolapsos, vulvitis, trastornos neurológicos, y procesos alérgicos (por espermicidas o látex), entre otras.

Dispareunia masculina

En los casos de dolor en el hombre en la relación sexual, uno de los más referidos es el que siente al momento de la eyaculación. Su causa frecuente es la prostatitis, proceso infeccioso e inflamatorio de la próstata.
Los testículos también pueden doler si el hombre sufre de varicocele, quistes en las estructuras testiculares, procesos inflamatorios y/o infecciosos. Durante la respuesta sexual, los testículos se congestionan y el éxtasis sanguíneo más la presión de esos órganos contra las membranas que le envuelven, son factores importantes en la producción del dolor en casos como estos.
Actualmente se ha diagnosticado con frecuencia una afectación peniana conocida como enfermedad de peyronie. Esta entidad consiste en la formación de placas fibrosas en los cuerpos eréctiles del pene, deformándolo y/o curvándolo y las erecciones se hacen dolorosas, o no duele la erección más sí el coito, o él no siente molestia alguna pero ella sí.
Afecciones de la piel del pene (sobre todo en el glande, como los procesos infecciosos balanoprepuciales), alergia al látex o espermicidas, obstrucción de los conductos eyaculadores, fimosis, parafimosis, pene curvo, y frenillo breve (que tracciona el glande hacia abajo) también son causa de coito doloroso. El pene curvo se diferencia de la enfermedad de peyronie en que la curvatura puede ser congénita o producto de cuerdas fibrosas en el pene (en sí, es congénito). También hay que hacer diagnóstico diferencial con esas curvaturas leves que tiene un pene totalmente sano.
A veces, puede producirse ese coito doloroso al entrar en contacto la punta del pene con la parte final o los hilos de los dispositivos intrauterinos utilizados para la anticoncepción masculina.
Una causa de dolor producto de movimientos y posiciones sexuales algo incómodas es la fractura de pene. Suele desgarrarse una membrana interna llamada túnica albugínea y su tratamiento es quirúrgico.

Abordaje Terapéutico

El dolor en el coito puede conducir a serias afectaciones de la sexualidad individual y de pareja. Aversión o fobia sexual, vaginismo (mientras el dolor tenga causas diferentes a las contracturas musculares), disminución o inhibición del deseo sexual, disfunción eréctil, disfunción orgásmica, y/o discordia de pareja. Por ello es necesario su diagnóstico preciso para atacar las causas del dolor, resolverlo, y luego rehabilitar la sexualidad.
Médicos sexólogos, psicólogos, psiquiatras, urólogos, ginecólogos, cirujanos generales, endocrinólogos, alergólogos, e infectólogos están involucrados en la atención multidisciplinaria e interdependiente de la dispareunia en pareja. Cada tratamiento debe ser individualizado de acuerdo a los factores involucrados, la severidad del problema y espectro alcanzado. Ambos miembros de la pareja deben asistir a la consulta para facilitar la comprensión y resolución del dolor y de las dificultades sexuales que ya les aquejan.

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