Cada día parece más cercano el primero de julio, en que millones de votantes decidirán el destino del país en un nuevo sexenio.
Mucho se ha disertado sobre el tema, ciertamente muy actual, al que se suma Carlos Ramírez, periodista y escritor, maestro en ciencias políticas, quien recién publicó La silla endiablada, de concienzuda investigación, en la que aborda el clima electoral, analiza perfiles de aspirantes a la presidencia de la República y, además, ofrece una larga historia desde la primera elección que hubo en México, en que llegó al poder Guadalupe Victoria, hasta la última de Enrique Peña Nieto.
Se advierte que el autor se esforzó por no mostrar simpatías por ninguno de los cinco que están en la pelea por conquistar el favor de los electores, aunque ubica a tres por su mejor posicionamiento.
En la portada se destaca: Meade, neoliberalismo; Anaya, ambición; y López Obrador, caudillismo.
No omite a los dos aspirantes independientes, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, sin ser prolífico en la extensión de su punto de vista sobre ellos.
De Meade y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), sin llegar a su reciente relanzamiento, apunta: “El PRI tenía la gran oportunidad de construir una oferta electoral que evitara que el país regresara a los espacios del populismo 1934-1982.
“El problema fue que las precandidaturas priistas carecían del horizonte reformista y se reducían a variables de corto plazo.
“La nominación de Meade fue el mensaje de la continuidad del mismo modelo neoliberal que ha profundizado la desigualdad social del PRI a un promedio de 40 por ciento en la presidencia, las gubernaturas y las bancadas de las dos cámaras legislativas.”
Sobre Ricardo Anaya, cita: “La vida política del candidato del PAN-PRD-MC ha sido corta aunque con un ritmo escalador sorprendente.
“El problema de Anaya se localiza en el hecho de que llegó a la candidatura atropellando grupos y liderazgos en Acción Nacional y carece de influencias en grupos perredistas que aceptaron el frente solo por la mayor parte del pastel de candidatura a legisladores.”
Disecciona a Andrés Manuel López Obrador: “No existe biografía política más sencilla, pero al mismo tiempo más compleja. Cincelado en el PRI, se sumó en 1988, con regateos, al Frente Democrático Nacional de Cuauhtémoc Cárdenas.
“Ha desarrollado estrategias y acciones directas que lo colocarían en la dinámica de los políticos antisistema, antirégimen y anti-Estado, pero a la hora de las decisiones ha optado por la institucionalidad. No es un rupturista, reniega de las instituciones, pero termina acatando sus resultados.”
De Margarita Zavala, refiere: “Ha carecido de una propuesta propia y no ha podido liberarse de sus demonios conservadores tradicionalistas y hasta puritanos”.
Y de Jaime Rodríguez, sintetiza: “Ha sabido explotar lealtades de sus seguidores, pero también ha carecido de un modelo o propuesta de reforma del viejo régimen”.
Se concluye que únicamente tres están en tesitura de pelear la final, aunque bajo la duda de que si Meade, en su relanzamiento, recobrará espacios perdidos, o si Anaya podrá cohesionar a panistas y perredistas, en tanto que con López Obrador, si su oferta de amor y paz se consolidará con empresarios y el proyecto del nuevo aeropuerto para la Ciudad de México.

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