Mi hija secuestrada, torturada, mordida, golpeada, pateada, quemada, manos esposadas, violada, estrangulada.
Sin piel. Sin corazón. Sin alma
Por corazón-roca. Por alma-hueca. Por mano diabólica.
Mi hija botada, como cosa desechable, tratada como desecho.
Mi hija desdeñada, difamada, desgraciada, calumniada en su virtud.
Vilmente, falsamente. Cobardemente
Aquellos en el poder sin corazón, sin oídos para oír, sin ojos para ver, sin alma para buscar justicia para mi hija
Eugenia Muñoz
Abril 7 de 2004

¿Acaso solamente la muerte, la tragedia en su máxima expresión, el gran dolor humano puede sensibilizarnos en torno a la violencia que sufren las mujeres en México, aquí, allá y en todas partes?
¿Cómo lograr que los medios de comunicación logren primero sensibilizarse a sí mismos y no hagan de la violencia contra las mujeres espectáculos, escenarios para raiting, representaciones crudas y espectaculares?
¿Cómo lograr que los medios de comunicación dejen de presentar como personajes anónimos, fáciles de olvidar, víctimas sin nombre, torturadas sin alma, estúpidas necias, provocadoras ignorantes a las mujeres que sufren cualquier tipo de violencia en cualquier escenario de la vida cotidiana?
Tal vez cuando descubran que los seres humanos que han sufrido violencia no son cifras, ni la vecina que no conocía, no son los débiles ni los inermes, los objetos, las insignificantes, las indefensas porque sí, son simple y sencillamente personas, seres vivientes, corazones que laten, almas que aman, sueños que no merecen un despertar abrupto.
¿Cómo dejarle bien claro a los medios de comunicación que la violencia hacia las mujeres es producto de pactos patriarcales, que es producto de la misoginia y que el feminicidio es la forma más lacerante de la violencia social y de género?
¿Cómo explicarles a los medios de comunicación que los feminicidios amenazan, destruyen y lesionan los derechos humanos, civiles, sexuales, de salud, políticos, económicos y culturales de todas las mujeres?
¿Cómo persuadir a los medios de dejar de presentarnos la violencia como espectáculo, como algo que desaparece cuando acciono el control y cambio de canal, como algo que le pasa a los otros, jamás a mí, porque conocen mi morbosa necesidad de observar que los otros son los que sufren y yo no, porque quien sufre de violencia no tiene rostro ni vida ni alma por eso no tiene nada que ver conmigo?
Tarea difícil, labor compleja, pero esos medios de comunicación no quieren cambiar, siguen insistiendo que la violencia es un espectáculo, escenarios que solamente pisan personas ingenuas, anónimas, ausentes, falsas, lejanas… la tarea debe empezar por nosotros mismos, por nosotras mismas. Por eso, este Día de Muertos no podemos olvidar a las mujeres que han muerto en situaciones de violencia.

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