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Sucedió hace años, muchos, un mediodía, en rectangular redacción de un diario poblano, ya desaparecido.
Llegaron dos varones; amistosos. Uno se identificó, aunque su nombre se perdió en la memoria. Fue breve su intervención al citar a su acompañante: “Es Eduardo Téllez Vargas, aunque lo conocen mejor como el Güero Téllez. Casi toda su vida, acentuó, reportero de policía”.
El aludido, delgado, alto, rubio (o intensamente güero), entre 65 o 70 años, tendió su mano, tendió también amable sonrisa y dijo a comunicadores expectantes: “Mucho gusto, compañeros, un honor estar con ustedes”.
Y de inmediato saltó la referencia, la pregunta, la curiosidad, el interés, de alguno que abanderó a todos: “¿Usted es el de la historia del asesinato de León Trotsky?”.
El Güero mantuvo cordialidad, y agregó: “Y de otras más”.

Trotsky contra Stalin

Lev Davidovich Bronstein nació el 7 de noviembre de 1879, en Yanovka (provincia de Ucrania), imperio ruso.
Lo de León se lo adjudicaron porque así se llamaba uno de sus carceleros.
Político y revolucionario ruso de origen judío, fundó el Ejército Rojo y enfrentó política e ideológicamente al georgiano José Stalin, lo que le llevó a dejar la URSS, desterrado en 1929.
Finalmente encontró asilo en México. Sus últimos años los vivió junto con su esposa Natalia, en Coyoacán.
Pero el dedo de Stalin lo apuntaba; lejana la distancia, sin olvidar afrentas.
Trotsky ya había sobrevivido a un atentado que encabezó el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros.
Y apareció otro personaje en esta trama de “para nada perdonar”: Ramón del Río Mercader, español y presumible agente de la GPU de José Stalin.
Mercader, que se presentaba como Frank Jackson, cortejó y conquistó afectos de Silvia Ageloff, secretaria de Trotsky. A través de ella pudo acceder al primer círculo del revolucionario ruso.

Libre en su vocación

La vida profesional del Güero Téllez fue diseccionada por otro excelente periodista, José Luis Martínez S en el libro La vieja guardia, y, asimismo, figura central de un texto un tanto biográfico escrito por José Ramón Garmabella: El Güero Téllez, reportero de policía.
Tras incursionar en diversos medios, fue fundador de Novedades y posteriormente estuvo 37 años en El Universal.
Aparte del crimen de Trotsky, se recuerdan notas extraordinarias, como la que cubrió “de frente, testigo atónito”: temblor en la Ciudad de México el 28 de julio de 1957, así como otras, de sin par valor noticioso.
El 20 de agosto de 1940, un amigo le avisó, escueto, que habían intentado matar a Trotsky.
Acompañado del fotógrafo Genaro Olivares arribó a Coyoacán. A un vigilante, sin dar tiempo a explicaciones, le dijo: “Ministerio Público”. No esperó permiso, él y Olivares entraron al despacho de Trotsky.
El vigilante les confió, todavía perturbado: “Fue brutalmente asesinado… Jackson (Mercader) lo traicionó”.
La oficina estaba en desorden. Había una enorme mancha de sangre cercana al escritorio
“Allí fue donde cayó el señor herido… lo golpeó Jackson con este piolet”, señalando el instrumento que estaba sobre una silla.
Sin más, el Güero y su compañero se dirigieron al puesto central de socorros de la Cruz Verde, ubicado en Revillagigedo y Victoria.
Todos los accesos estaban cerrados. Habló por teléfono con su amigo, el doctor Rubén Leñero, jefe de los servicios médicos. Le pidió permiso para ingresar, pero el galeno se lo negó. Finalmente concertaron: si Téllez lograba entrar al nosocomio, Leñero le facilitaría un uniforme de médico para disfrazarse.
El Güero, cercano al puesto de socorros, caminaba y de pronto le sobrevino un ataque. Minutos después lo colocaron en una camilla y cubierto con una sábana pudo entrar al hospital y, ya con su bata blanca, al quirófano en donde atendían a León Trotsky, quien prácticamente agonizaba.
Por la relación que mantenían, corta, acaso seis meses, había dado el acceso a Jackson, quien lo atacó con el piolet golpeándolo en la cabeza. Trotsky luchó contra el asesino.
Musitaría: “Me disparó y estoy gravemente herido, siento que el fin llega”.
En las investigaciones se determinó que Jackson no había disparado; solo golpeó.
Mercader fue detenido.
El 21 de agosto faltaban 12 minutos para las siete de la noche, cuando León Trotsky expiró.
La crónica del atentado, que era de Téllez, apareció sin firma el 22 de agosto.
Ramón del Río Mercader estuvo preso 20 años. Después viajó a Checoslovaquia, luego a la URSS donde recibió la estrella de héroe de la Unión Soviética.

En el final, olvidado

Eduardo Téllez Vargas nació el 26 de marzo de 1908, en Yautepec, Morelos, y murió en la Ciudad de México, el 6 de septiembre de 1991.
Pasó sus últimos años en la pobreza, con paupérrima pensión y nostalgias a flor de piel.
Por siempre, su ejercicio profesional se rigió por el consejo de quien, en sus inicios, le recomendó: “Sé audaz, sé honrado y sé amigo de todos”.
Lo fue.

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