Ixmiquilpan.-

De origen hñähñu y con la clara visión que cuando se quiere se puede, Mario Gerardo Jahuey ha visitado diversas ciudades de Estados Unidos y acudió a España a una muestra iberoamericana de artesanías, para mostrar las piezas que realiza en su taller localizado en La Joya, Ixmiquilpan.

¿Cómo empezó su oficio y el negocio?

“Empecé a la edad de 14 años en 1987, como ayudante primero; como a los dos años de trabajo, claro trabajando y yendo a la escuela, decidí independizarme y trabajar por cuenta propia. Al principio siempre fue complicado conseguir los materiales, los clientes, trabajar algunas piezas, lo que más sabíamos hacer era trabajar instrumentos en miniatura como guitarra, violín, arpa, lira, mandolina, bandolón, guitarra balalaica, violonchelo y otros más.

“Empezamos haciendo aretes, espejos y otros cinco modelos, con el paso del tiempo nos dimos cuenta que había algo de demanda de las piezas e hicimos un poco más, el proceso era muy difícil porque era entre 85 y 90 por ciento manual, respecto a la talla de la concha al hacer las figuras, en cuanto a que no se contaba con herramienta, aunque ya existía no teníamos recursos para comprar alguna herramienta básica, entonces nos basamos con lo poco que había.

“Para la madera solo teníamos una sierra y las figuras que se tenían que hacer era con una navaja especial, hecha por nosotros, que es de las limas para tallar concha, cuando ya no tallan hacemos las navajas como una especie de gubias.”

El propietario del negocio Arte Joya, establecido en la colonia La Joya de Ixmiquilpan, relató que al paso del tiempo se dieron a conocer en algunos eventos, en fiestas y poco a poco empezaron a participar en algunos concursos. En 1993 ganaron un tercer lugar a nivel nacional en Puebla y así fue como incursionaron en la incrustación de la concha de abulón.

“Participamos en eventos en Oaxaca, en el Distrito Federal, Querétaro, Veracruz y diferentes municipios de Hidalgo; al pasar el tiempo empezaron algunos pedidos, a conocernos y pedir piezas especiales, otros premios como un primer lugar en Michoacán, algunos segundos, terceros y cuartos lugares, así como menciones honoríficas y varios diplomas.

“En 1999 nos invitan España a participar en una muestra iberoamericana de artesanías, entonces ahí es cuando nos conocieron más; el siguiente año fuimos a dar una exposición de artesanías en Florida, Estados Unidos, en 2001 fuimos a Arkansas, en 2002 a Atlanta, en 2003 a Indiana, después me invitaron a las Vegas, pero no pude ir.

“Igual fuimos a dar un curso en Córdoba, Veracruz, y en la Ciudad de México y varios lugares aquí en el estado; también hemos decidido apoyar a algunas comunidades con algunas piezas, en las fiestas donamos algunas piezas para regalo, hemos atendido muchos visitantes extranjeros.

“Entre 2012 y 2013 hicimos piezas para el Vaticano en Roma, y hemos enviado piezas especiales para Inglaterra, Alemania; últimamente hacemos cualquier diseño, lo que se requiera, lo que el cliente pida lo trabajamos”, comentó.

Recientemente ganó un premio nacional, ¿en qué consistió?

“El año pasado fuimos premiados con primer lugar a nivel nacional en un concurso del arte popular mexicano en la Ciudad de México. Ganamos con una máscara de jaguar hecha con madera de zompantle con incrustaciones de concha de abulón y concha nácar.

“Me llevó 30 días elaborarla, fue muy complicado porque normalmente trabajamos piezas planas, casi todas las piezas y en el caso de la cabeza de jaguar trabajar todas las curvas es muy complicado, todos los dientes, la lengua; porque ponemos toda la incrustación de concha sobre la pieza, después aplicamos lo que es el fondo negro, que es una resina que sirve como base, pero como es líquida hay que hacerlo con mucha calma para que no se riegue.”

Mario Gerardo mostró una foto guardada de la pieza ganadora, misma que mide 40 por 40 centímetros y por la que obtuvo un premio en efectivo de 25 mil pesos; la artesanía está a la venta en la Ciudad de México por 15 mil pesos.

¿Qué le ha dejado ser artesano?

“Es un orgullo ser artesano, es algo muy bonito que uno a través del tiempo sea reconocido nos anima, además que uno trae algo de dinero eso también impulsa el taller, la producción y toda la familia.”

¿Es negocio familiar, cuántos laboran?

“Así es, estamos trabajando un promedio de 15 personas de la familia, a veces un poco más, hasta hemos estado 20 o más, por temporada cuando es octubre, noviembre y diciembre que hay mayor demanda, como pedidos para regalos y piezas especiales personalizadas. Normalmente se trabaja de nueve de la mañana a seis de la tarde de lunes a sábado, pero cuando hay demanda es hasta las 10 de la noche.”

¿Esto les ha dado para subsistir?

“Sí, y también hemos recibido apoyo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. La idea es conseguir créditos, apoyos, puesto que lo que nos dieron (el premio) fue algo para impulsar, pero realmente no complementa el taller, se necesita más, y buscar más mercado, porque nuestro mercado es venta directa al público y la mayor parte de la producción se va a diferentes tiendas de la Ciudad de México a consignación, no hay tienda que pague en la entrega.”

El artesano, padre de tres hijos, dos hombres y una mujer, explicó que la concha de abulón se las envían de Baja California y la madera, que en su mayoría es enebro, la traen de Jacala; y algunos otros materiales como resina, resistol, las sierras para cortar la concha son suizas, además de herramienta para joyería, que es la que ocupan ya que también incrustan en alpaca y en piedra como la obsidiana.

¿Cómo se ve ahora en comparación a cuando empezó su negocio?

“Cuando yo decidí ser independiente, ni era taller, era la sombra del mezquite, ahí comenzamos… saliendo del CBTA no sabía qué hacer; nunca planeé que yo fuera un artesano reconocido, que me invitaran acá o que conociera eso, o escuchar algunos chinos, japoneses o gringos cuando ven algunas incrustaciones de concha.

“En 1990 abrí mi local sobre la carretera, nada más tenía una vitrina, un letrero sencillo pintado en un cazo viejo que no tenía fondo, lo rompí, le puse ‘artesanías La Joya’, porque la colonia se llama La Joya. Soy hñähñu de nacimiento, en la primaria aprendí a hablar español.

“Dos años antes habíamos ido al centro de Ixmiquilpan a exposiciones, donde empecé a vender aretes en forma de gotita, medialunita, porque decía ‘tengo que hacer algo diferente’, porque si hago por ejemplo un cuadro o círculo siempre están. Siempre pensé eso de algo diferente”, relató.

Hacer algo diferente

Acostumbrado a que todos hacían broches para el cabello ovalados, él pensó en innovar e hizo los broches en forma de nube. En 1993, en un concurso “ya había visto muchas piezas con las que habían concursado, entonces tenía que hacer algo muy diferente, sin material, sin medida; un vecino había comprado un tablón de enebro, me ayudó, sin herramienta para cortar, lo corté como pude porque hice un marco grande, pero en lugar de hacerlo recto lo hice ondulado con ramas, flores y le puse pavorreales en la esquina, letras S en la orilla y en medio ramas de uvas.

“Pegó, cuando me dieron la noticia no lo creía, y me llevaron a Puebla a recibir el premio en 1994 de manos de Carlos Salinas de Gortari. En ese entonces me dieron de premio 3 mil pesos, me alcanzó para hacer dos cuartitos con lámina y ahí comenzar a formar mi taller. No tenía taller, había puesto unas lonas con suelo de tierra, no alcanzó para más, pero dije aquí voy…”

El artesano con 37 años en el oficio recordó que en 1990 se casó y su esposa quería hacer labores del hogar, como tortillas o bordar servilletas, pero él la convenció de ayudarlo en el negocio, porque sabía que solo no iba a poder; ahora, en la empresa laboran dos de sus hijos y en total son 15 empleados en beneficio de cinco familias.

Sobre el negocio

  • Arte Joya tiene 25 años laborando y las piezas con mayor demanda son espejos, carteras que se doblan, alhajeros pequeños, aretes, anillos, pulseras y portarretratos portal
  • En promedio tienen 300 diseños diferentes y de los menos comunes son la elaboración de una mesa de 1.70 por 1.70 metros, alhajeros grandes de 40 por 30 centímetros y juegos de ajedrez
  • Los costos van de 60 pesos como los llaveros hasta 15 mil como la cabeza de jaguar, y algunos alhajeros o pedidos especiales con precios de entre 15 o 20 mil pesos. Las piezas que más venden varían entre los 200 y 300 pesos
  • El fin de mes acudirán a exponer entre cuatro y cinco días a Acapulco, por lo que esperan buenas ventas
  • Invitaron a las personas que quieran visitar el taller, para enseñarles el proceso y conozcan cómo se elabora una artesanía de incrustación de concha de abulón

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