Cuando llegas a tu centro de trabajo y te preparas para comenzar tu jornada del día, ¿la música formaría parte del ambiente idóneo para hacer tu trabajo de manera más eficiente? Si la respuesta es sí: ¿la música que seleccionas es terapéutica? ¿Es la que te gusta? ¿Es la que piensas que puede gustarle a tus compañeros de trabajo? ¿Es la que está de moda?
Es sabido que por mucho tiempo se han investigado los beneficios para la salud de escuchar música, particularmente la clásica y la instrumental contribuyen a la relajación: disminuyen el ritmo cardiaco (trabajo en el cuarto piso de un edificio que no cuenta con elevador), reducen la ansiedad (olvidé agendar una junta con los directivos), reducen la presión arterial (en la cafetería no había botellas de agua… compré un refresco de cola para tomarme el metoprolol), estimulas la memoria (dónde dejé el reporte?)… pero creo que el prodigioso Mozart, a los 20 años, hace apenas 242 años, escribía, componía e interpretaba con un objetivo diferente, que seguramente era el amor a lo que hacía, a su pasión por la música. En resumen, creo que tenía mucho que componer y arreglar como para pensar en reducir cifras sistólicas/diastólicas de la aristocracia y realeza europea.
Es evidente, la música forma parte de un mejor ambiente de trabajo, pero elegir la música es muy ambiguo: ¿cuál pondrías?… ¿la que te gusta a ti (y me vale)?, ¿la que le gusta a tu jefe (pues el argumento se describe solo)?, ¿la que le gusta a tus compañeros (el que nació en Chihuahua, el que viene de Ecatepec, el que iba para rock star pero se fastidió la rodilla, el millennial)?, ¿un rol semanal del playlist funcionaría?
Hace algún tiempo, un amigo amante del heavy metal me platicaba que un día en una fiesta alguien le preguntó que si cuando andaba muy alegre no salía del clóset y escuchaba la música de banda sinaloense (para los que no lo sepan, es música regional interpretada con instrumentos de viento y percusiones tocada a ritmo de corrido, balada, cumbia, entre otros, con letras que cuentan historias populares de la vida legendaria y amorosa… por mencionar algunas), mi amigo respondió: “Cuando estoy alegre es cuando más guitarras distorsionadas y voces a gritos guturales quiero escuchar”… fiel a su gusto musical.
En mi experiencia, el playlist que selecciono tiene que ver con mi estado de ánimo, trato de sacar ventaja de mi gran gusto e influencia musical –mis hermanos, dos de ellos músicos de profesión, me compartían a Joan Manuel Serrat y el rock de las décadas de 1960 y 1970; mi padre la música clásica, el big band y la trova yucateca; mi madre su gusto por grandes compositores como Agustín Lara; mi hermano menor su gusto por el blues, el jazz y el rock contemporáneo, y aun así no entendí, porque además a mí me gusta el pop–, pero definitivamente, soy un convencido de que la música mejora el ambiente laboral. ¡Ponla! ¡Compártela! ¡Apréciala! Cuando trabajas con música, el resultado es mejor.

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