Entrado el siglo XXI, mucha tinta ha corrido sobre los derechos de las mujeres y, sobre todo, muchas políticas y leyes se han establecido a favor de estos, sin embargo, una cosa es lo que se dice y otra la que se hace. Para muestra un botón (repugnante, por cierto): el acoso sexual que sufrió Alejandra León, una de las conductoras del programa “El mejor día” (Telemax), por parte de José María Armenta, funcionario de la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich.

El incidente ocurrió el 25 de enero y este martes 29 Armenta renunció a su encargo como maestro de ceremonias de la gobernadora sonorense, con explicaciones y excusas inverosímiles, porque como se vio que actuó frente a televisión abierta (https://youtu.be/t6C6AcBiCAs), y sus comentarios de acoso, no cabe la menor duda de que su conducta es acosadora y naturalizada.

La escena inicia cuando saluda a la conductora de su derecha y con la que media un espacio suficiente que no le permite la cercanía como con Alejandra León, sin embargo, le dice: “Te voy a dar beso porque la otra vez no te ví” y remata preguntando “¿por qué te volteas?”, ella le contesta algo inaudible y acto seguido José María Armenta se voltea a saludar a Alejandra León, a quien la toma del cuello y la quiere forzar a recibir un beso en la boca, ella se resiste y patalea, el otro hombre o conductor mira “divertido” la escena e incluso se pone de pie para que “culmine” la acción del acosador. En ningún momento intervienen para detener esa violencia sexual. José María Armenta remata:
“¡no quiso!”, Alejandra León le respondió enojada, humillada y sorprendida: “Necesito decir algo. Te va a llevar el Diablo, Chema,
por atrevido. Te va a golpear mi novio”.

Él ignoró el reclamo y la actitud, y respondió: “¿Tienes novio? Yo pregunté antes y dijeron ‘Ale no tiene novio’”. Ella le dice: “No tengo novio”, mientras lo golpea. Armenta amenaza: “Yo dije, algún día le voy a dar un beso a la Ale, en algún punto. No sé si en el programa que entra o en otro programa; graben esto y guarden este tuit”. Alejandra León descompuesta y tratando de mantenerse ecuánime, hace una cara de sorpresa y no da crédito luego de que ha manifestado su molestia, ha interrumpido el programa para reclamar y a él no le importa, no le incomoda, no la escucha. Él solo quiere ver cumplido su deseo, sea o no consentido.

Por supuesto, el programa siguió su curso, pero las reacciones públicas no dejaron lugar a dudas: se trata de acoso sexual. Como políticamente eso no es correcto y daña la imagen de funcionarios y gobernantes, el martes 29 el excomunicador de la gobernadora Pavlovich presentó su renuncia alegando ¿“inocencia”?, cuando su actitud, sus palabras en el programa y posteriormente hasta sus mismas disculpas dicen mucho más de lo que pueda exculparse: “en un afán por querer ser divertido, irreverente y espontáneo (…) intenté besar a Ale León, un error sin duda, quiero ofrecer una sentida disculpa (…) jamás fue mi intención querer molestar, querer forzarla a algo”.

¿De verdad cree que le creemos? La conductora se resistió, qué más molestia quería ver; luego interrumpió el programa para hacerle un reclamo directo, ¿no fue suficiente?; y mientras le reclamaba, impotente le dio manotazos en el brazo, ¿acaso es de lento entender?
Todavía de forma cínica, y hasta estúpida, seguramente obligado por altos mandos, dijo en su comunicado de renuncia: “Comparto la preocupación de quienes tienen la convicción de que debemos trabajar con más profundidad y compromiso en la materia de equidad de género en Sonora”.

Para su corto entendimiento, ya debería saber que la violencia sexual no es ni “divertida” ni “irreverente”, y mucho menos “espontánea”. Sería bueno que viera y reflexionara sobre su conducta repasando el video. Es grotesco, grosero e insensible. Sin embargo, muchas de esas conductas son obviadas en los medios, y en televisión se olvidan y naturalizan.

En 2015, en el programa de “ATM” de Televisa (https://www.youtube.com/watch?v=58zYnh_CW7Q), la conductora Tania Reza fue acosada por su compañero conductor Enrique Tovar y el resultado fue que despidieron a ambos ante queja del Conapred. La escena fue humillante y denigrante para la conductora, quien en menos de cinco minutos fue agredida sexualmente al intentar levantarle la falda, luego abrazarla intencionadamente hasta tocarle los senos. La explicación a los reclamos en vivo de Tania Reza, quien dijo que así no podía trabajar y se quitó el micrófono, por parte del acosador fue: “Si no te gusta mira… ahora sí, ay me disculpa mi gente, mi compañera anda un poco hormonal, se me hace que se le subieron…”

Ante esos deplorables ejemplos, nos damos cuenta de que las leyes y los discursos políticamente correctos no bastan. No existen protocolos que atiendan ese tipo de actos ofensivos y denigrantes hacia las mujeres. Las audiencias al ver esos casos repetirse una y otra vez acaban naturalizando el tema, o bien, confirmando la impotencia ante la nula acción de las instancias que están para sancionar personajes de ese tipo y programas y programadores que no actúan ni castigan tales conductas de violencia sexual encubiertas de “bromas”, “chistes de mal gusto” y “humor” sexista, misógino y machista.

Mucho queda por hacer en materia de conciencia social. Las leyes están, pero falta aplicarlas bien.

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Josefina Hernández Téllez
Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.