En este periodo de transición, algunos concejos municipales decidieron acogerse al modelo de mando coordinado, a través del cual el gobierno del estado ha tomado el control de las secretarías de seguridad pública municipales. Hasta el momento, cuatro han adoptado ese modelo, a saber: Pachuca, Tizayuca, Francisco I Madero y Atotonilco de Tula. Se trata, como puede apreciar el lector, de alcaldías con repercusión regional y que hablan de que, al menos en Hidalgo, la tendencia es que el gobierno estatal asuma el mando de la seguridad en el ámbito municipal.

Esta decisión trae consigo una postura implícita interesante, pues al menos esas cuatro demarcaciones asumen que, por lo menos en el ámbito de la seguridad, es más efectivo dejar Editorial el mando al gobierno estatal. Esto no es nuevo. Recordemos que antes del gobierno del panista José Antonio Tellería la capital del estado no contaba con policía municipal, sino que la seguridad estaba a cargo del ejecutivo estatal.

Y en ese entonces, el hermano de la exalcaldesa Yolanda Tellería defendió la necesidad de que Pachuca contara con su propia corporación de seguridad. ¿Qué modelo será mejor? Quizá habría que mirar con detenimiento los resultados al final de la gestión de los actuales concejos municipales y hacer un balance para ver qué estrategia resulta más efectiva.

De filón. Ayer se cumplieron seis meses desde que se registró el primer contagio en Hidalgo por el Covid-19. El saldo tras medio año de presencia del virus es de 11 mil 659 hidalguenses que dieron positivo, y mil 864 defunciones. No son cifras para presumir, pero al menos al inicio de la semana 39 la ocupación hospitalaria se encuentra en 36 por ciento y el uso de respiradores artificiales también va a la baja, con una tasa de 17 puntos porcentuales.

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