Sin negar que Monreal tiene razón al aclarar que todos los que compitieron en la elección del primero de julio de 2018 y ganaron, esto no fue más que por el esfuerzo, tenacidad, persistencia e insistencia de Andrés Manuel López Obrador. Es correcto, pues hoy, a un año de verlos actuar, muchos de los ganones están demostrando que nunca tuvieron con que haber ganado solos.

Pero, así como Obrador remolcó solo a todo su proyecto para llegar, hoy trabaja, ya no tan solo, para darle durabilidad y sostenibilidad al nuevo régimen que está instaurando.

La función central de sus mañaneras, y en especial de sus recorridos de cada fin de semana por el territorio nacional, ha dejado de ser el anunciar obras y obras como antes. Hoy, Obrador usa la tribuna para dar información que permita blindar a sus muchos seguidores de los cada vez más débiles argumentos que trae la pinchurrienta oposición.

Veo la gran diferencia entre aquellos presidentes salidos de un dedazo e ignorantes de la realidad d los mexicanos de abajo, con un Obrador fraguado en las batallas políticas y curtido en su andar. Por eso, mi pronóstico es, que mientras viva, mandará sobre la conciencia de aquellos que hoy cultiva. No nos espantemos, eso mismo hizo el viejo régimen, con la diferencia que aquellos nos postraron ante sus intereses con mentiras, engaños, desinformación o mal información.

Para algunos, no todo lo que pregona es cierto. Pero suena bien cuando explica el modus de operar de aquellos rufianes que saquearon al país. Y si quienes lo escuchan son los huastecos, potosinos, veracruzanos o hidalguenses, pues como a todos estos indígenas mexicanos los une la desgracia de estar muy lejos geográfica y políticamente de sus respectivos mandamás, y es región unida por los mismos males causados por la indiferencia de aquellos por los que votaron durante décadas, pues le creen de inmediato.

El Obrador de lento hablar, viene, les da clases de historia y cursos intensivos de autoestima a los indígenas. Los empodera, pues. Y eso podrá tener reversa, pero no a corto plazo. Se da el lujo de jugar con temas antes pecaminosos. Explica cómo se robaban el dinero y les recuerda que hasta los más pobres pagan impuestos y de lo injusto que es que a los poderosos se les condonan, y les explica los avances que ya se tiene al evitar tantos robos. Habló en San Luis de Ponciano Arriaga, de Andrés Quintana Roo, ya ni se diga de Miguel Hidalgo, Juárez o Morelos. En Hidalgo, pues solo de Felipe Ángeles, pues la lógica visible es que si estamos muy jodidos, es porque no ha habido héroes o ¡están muy escasos!

¡Bromea con la pintura fresca del hospital de Huejutla! ¡No me hacen tonto! ¡Vendré más seguido! Y habla de su amigo Arturo Herrera, el hidalguense que se ha ganado la fortuna de tener al presidente de la República como su promotor. Aunque algunos no lo quieran ver o lo callen por costumbre o conveniencia.

En fin, Obrador trabaja muy bien la parte de la concientización de los de abajo, y estos por ser muchos, mantendrán en el poder a lo que huela a AMLO. Muy a pesar de las campañas o marchas allá, en el Zócalo capitalino, o a pesar de la poca ayuda que le dan gobernadores como Fayad, quien sigue actuando como si hubiese ganado Meade, y Murillo siguiera siendo procurador. Acá abajo es otra cosa, y los pobres están contentos con su presidente. Y van tras todos los cargos ¡que se ganan o se pierden con votos! Eso dicen, ¡y eso se ve!

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