El papel de la educación superior a través de la historia ha sido decisivo, debido al trabajo y los efectos benéficos que causa en la conciencia ciudadana. Por lo que muchos regímenes las criticaron, otros las despreciaron y muchos las ignoraron. Pero las universidades han pervivido a través del tiempo por su claridad de visión a favor del genuino bienestar para la sociedad, así como por sus principios benéficos y morales irreductibles.
Por ello, un desarrollo genuino involucra mejorar la confianza en el sistema de educación superior para que tenga un marco de referencia fuerte que fomente un proceso de mejora continua, reconociendo nuevos escenarios, renovando los ideales formativos de la sociedad con reflexión crítica, conciencia, libertad de pensamiento y valores. Y es precisamente ese trabajo continuo, “cultivando el jardín”, lo que distingue a nuestra máxima casa de estudios y lo que la llevó al refrendo de su bien ganado reconocimiento Quacquarelli Symonds (QS Stars), porque los excelentes resultados obtenidos por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) son motivo de orgullo, que la posicionó como una de las mejores instituciones de México y América Latina. La máxima casa de estudios de la entidad alcanzó la calificación más alta de cinco estrellas en docencia y empleabilidad, y refrendó su liderazgo en arte y cultura; otros rubros que también considera son: la investigación, la internacionalización, las instalaciones, los criterios de especialización y el acceso.
En efecto, “cultivar el jardín” es un trabajo constante; en la que no es fácil la labor y que tras un cultivo intensivo se llega al tiempo de cosecha, como quedó demostrado con los frutos del trabajo continuo de servicios socialmente relevantes, apoyando la formación de muchos profesionistas hidalguenses, que sin una universidad pública fuerte no habrían podido continuar sus estudios.
Asimismo, en este mundo contemporáneo, cada vez más complejo, no podemos perder la esperanza, porque tenemos un apoyo inconmensurable, que es la universidad, que como es el caso de la UAEH con su poder benéfico en la formación personal de nuestra juventud talentosa por medio de la docencia, la investigación, la extensión de la cultura y los servicios, trabaja para bien en la construcción de un mejor país, generando tecnología y diseminando bienestar con obras maravillosas de la creatividad al servicio de la humanidad.
Entre tanto, también causa beneplácito el trabajo del Patronato Universitario en su contribución permanente a toda actividad tendiente a la calidad y mejoramiento de la educación.
Finalmente, es tiempo de valorar la importancia estratégica de las universidades, porque un país que no innova, difícilmente puede sustentar un crecimiento estable y menos lograr el desarrollo. De ahí la importancia por lo que debiera estar presente en la agenda de las políticas públicas la educación superior en los próximos años.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.