En este siglo XXI la violencia hacia las mujeres se ha hecho más visible, más cruel y dolorosa, desde la academia lo sabemos y pese al luto de nuestro corazón abrimos espacios para escribir sobre el tema, para construir nuestras preguntas de investigación que van desde ¿por qué han muerto tantas mujeres en situaciones de violencia extrema?, hasta ¿por qué crear el término de feminicidio? Nos aferramos a la categoría género porque tenemos la certeza que permite explicar de manera sensible y bien argumentada que la sociedad patriarcal parece ser el contexto que provoca este tipo de tragedias.
Construimos marcos teóricos que nos permitan definir que el término feminicidio se define como el asesinato misógino de mujeres por hombres y es una forma de un continuo de violencia sexual, donde hay que tomar en cuenta los actos violentos, los motivos, el desequilibrio de poder entre los sexos en las esferas económica, política y social.
Se da en proporción directa con los cambios estructurales que se presentan en la sociedad y en relación directa con el grado de tolerancia que manifieste la colectividad en torno a los mismos y a su nivel de violencia. Todos los factores y todas las políticas que terminan con la vida de las mujeres son tolerados por el Estado y otras instituciones.
El término feminicidio no trata solo de la descripción de crímenes que cometen homicidas contra niñas y mujeres, sino representa la construcción social de estos crímenes de odio, culminación de la violencia de género contra las mujeres, así como de la impunidad que los configura.Analizado así, el feminicidio es un crimen de Estado, ya que éste no es capaz de garantizar la vida y la seguridad de las mujeres en general, quienes vivimos diversas formas y grados de violencia cotidiana a lo largo de la vida.
Y todas estas certezas de una academia seria y formal en torno al tema de las mujeres, la violencia y el feminicidio logran hacer salir a la luz un libro que fue presentado ayer, coordinado por Aidé Hernández García y Fabiola Coutiño Osorio, titulado Cultura de la violencia y feminicidio en México.
Cada uno de los 15 textos, que fueron dictaminados con seriedad y profesionalismo, están unidos por una misma causa: denunciar la violencia hacia las mujeres. Sí, denunciarla a la manera que la academia nos permite: con puntos de partida teóricos, análisis rigurosos, explicaciones argumentadas y testimonios profundos.
El libro nos aproxima a una sociedad patriarcal que agrede a su población femenina, las mata por ser mujeres. Violencia y feminicidio, dos palabras que duelen pero que deben estudiarse para erradicarlas.
Así, la violencia, es el tema que se estudia en la primera parte. La misma que combaten diversas asociaciones civiles. La misma que surge entre vicisitudes de los programas comunitarios. La que late entre bailes de princesas cautivas y presas. Que se reconoce como un problema cultural. La que nos asusta más que un conflicto armado.
El feminicidio es el tema que se aborda en la segunda parte, los estudios trazan la geografía de nuestro país limitando de manera constante con la muerte violenta de las mujeres, del norte al sur, del este al oeste. Se devela la insuficiencia de un marco legal. Se advierte la protección internacional que puede recibir la mujer. Se dibuja un marco jurídico que intenta ser solidario para evitar esa violencia. Se logra persuadir que un número y una resolución pueden ser una alternativa ante el feminicidio. Descubrimos que esas muertes están llegando a más estados de la República, ahí está Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Guanajuato.
Cada uno de los 15 textos está firmado por estudiosas y estudiosos del tema, comprometidos con la denuncia, inspirados por la necedad de erradicar la violencia, preocupados por el crecimiento de los feminicidios. Deben leerlos, recorrer cada dato, comprender las categorías que dan seriedad a sus contextos, sensibilizarse gracias a ellas y ellos sobre el tema.
Es difícil escribir sobre la violencia. Es desgastante analizar los feminicidios. El feminismo bien nos advierte, ya no puedes ser yo, te conviertes en nosotras. Te guía la convicción de que lo personal es político. Tu estudio debe partir de una filosofía y una ética, de una teoría y una práctica política, y de un conjunto de principios y conductas para la vida cotidiana. No buscas una verdad única, estás en constante búsqueda, la exigencia es repensarlo todo, lo público, lo privado, lo individual y lo colectivo.
Y este libro invita a ello, a no buscar una verdad, a cuestionar todas. A palpar en cada cifra un nombre y una vida violentamente perdida. A ver en cada mujer a la mujer que amamos, para que la podamos defender. Gracias a cada autor y a cada autora por escribir sobre la violencia de género y el feminicidio.

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