Zempoala

El señor Jacinto pastorea sus 15 cabras en una tierra de temporal y observa cómo TransCanada dañó un cerro de Villa Margarita, Zempoala, al construir el gasoducto Tula-Tuxpan sin tomar en cuenta el impacto ambiental e instalarlo a unos cuantos metros de la comunidad.
La construcción del ducto, a través de la filial Transportadora de Gas Natural de la Huasteca, pasó por encima y destruyó nopales y magueyes en una franja de más de 100 metros que quedó sin vegetación y cubierta de piedras.
Solo hay tierra removida, sin reforestación alguna. En la cima permanecen en pie dos cruces viejas que marcan el punto de encuentro para las celebraciones de la Semana Santa en la comunidad.
Villa Margarita está en la lista de comunidades que forman el área de influencia directa del gasoducto: la zona contigua al núcleo, al llegar hasta una distancia de mil metros lineales desde el trazo de la infraestructura.
Otras 14 localidades de Zempoala están dentro de esa área: Rancho Luna, Rancho Margarita, Tepozoyucan, Zontecomate, La Cuchilla, Rancho Guadalupe, Las Casas, Alfonso Corona del Rosal, Los Pilares, El Potrero, Casa Vieja, Rancho los Laureles, Buena Vista y Las Palmas.

Pobreza

A cada paso, el señor Jacinto levanta un polvo fino que cubre sus zapatos viejos, mientras que el Sol quema las milpas secas donde antes los habitantes de aquí sembraban trigo. Ahora, un viento esporádico levanta una cortina de tierra entre pirules tristes. Nada más.
Tiene 80 años y nunca había visto algo parecido en Villa Margarita, cuenta. Vio como los representantes de la empresa transnacional negociaron con los ejidatarios, y después su maquinaria abrió una zanja, introdujo una manguera y luego el gasoducto.
Hace tres semanas que la empresa se llevó su maquinaria, pero dejó descubierta una zanja de 100 metros de largo, donde aún puede verse el gasoducto color verde pálido de TransCanada.
Pelo cano que escapa de su sombrero, una camisa de manga larga que lo protege del Sol, el señor Jacinto arrea sus animales cerca de esa zanja con una vara cuya punta tiene un lazo amarrado.
De joven trabajó en Veracruz en el corte de caña, pero después regresó a su tierra que no piensa abandonar, aunque no haya dinero.
Para construir el gasoducto, los empresarios de TransCanada prometieron obra pública, pero al recorrer Villa Margarita, un pueblo con pocas calles y una iglesia, no fue posible encontrar ninguna hasta el momento.
Mientras busca agua, el señor Jacinto espera que la empresa cumpla su palabra y confía en que no será peligroso que el gasoducto pase tan cerca del pueblo.

Antecedentes

  • Con la construcción
    del gasoducto Tula-Tuxpan, TransCanada impactará 225 localidades de 17 municipios de Hidalgo, entre ellos 78 pueblos indígenas, lugares sagrados y santuarios de origen otomí y hñahñu. También atraviesa Veracruz, Puebla y Estado de México
  • La oposición
    más fuerte contra el gasoducto está en las comunidades aledañas de San Pablito, Puebla, así como Santa Mónica, Tenango de Doria, Hidalgo, que advirtieron que no permitirán la construcción, ya que primero piden ser consultados sobre su viabilidad
  • En abril,
    una representación de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) intervino ante la inconformidad de comunidades y pueblos de Puebla e Hidalgo que se oponen a la construcción del gasoducto, a quienes recomendaron mantenerse unidos y organizados
  • La empresa
    TransCanada tendrá que modificar la ruta del gasoducto para no afectar mantos acuíferos en Tulancingo y, además, deberá cumplir con un estudio del Servicio Geológico Mexicano, que en caso de no presentarlo la alcaldía detendría la obra, declaró anteriormente el alcalde Fernando Pérez Rodríguez. Aunque en posterior entrevista, el presidente municipal moderó su discurso sobre la empresa

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