*El gobierno de Peña Nieto responsable
*¿Ahora qué sigue?

Este 20 de noviembre, mientras se realizaban los desfiles deportivos en toda nuestra región, estuvo en Tula el doctor Ramón Ojeda Mestre, reconocido ambientalista mexicano, quien es secretario general de la Corte Internacional de Arbitraje Ambiental (CIIA), cuya sede está en Madrid, España, y que a invitación de los comités en contra del ecocidio, de miembros de la asociación civil Azcatl Takiti y de otros ciudadanos, realizó un recorrido desde la comunidad de San Lorenzo hasta la de San Marcos, constatando el grave perjuicio que las compañías contratadas por Conagua han generado con la tala irracional de árboles, acción a la que llamó una “puñalada ecológica”, responsabilizando directamente al gobierno de Enrique Peña Nieto.
En su recorrido ribereño se dijo impactado por esa acción absurda de buscar un supuesto bien al evitar inundaciones futuras, con el mal de arrasar los pulmones de oxígeno que representa el derribar árboles. Fue preciso y certero al explicar la función natural de los humedales en los márgenes de todos los ríos; las raíces aparte de hacer función de filtros purificadores del agua, también hacen ingeniería natural en época de lluvias al ayudar a que el agua corra con mayor fluidez, funciones que las planchas de cemento con las que pretenden revestir y ensanchar el río se cortarían de tajo al talar esos milenarios ahuehuetes y sabinos, ahuyentando además la fauna –aves e insectos– encargada de la polinización y el florecimiento de la zona.
El doctor Ojeda Mestre hizo énfasis además en el daño irreversible que causará esa ingeniería perversa y lucrativa –como él le llama– de Conagua, dijo “…esta obra es una aberración ingenieril, pues la ingeniería que postulan las universidades debe tomar en cuenta aspectos ecológicos, ambientales y por supuesto sociales, eso es lo que debe de considerar una obra de verdadera ingeniería”. Fue más allá al afirmar que el gobierno comete un doble crimen, pues utiliza los recursos del pueblo en contra del mismo pueblo; en clara alusión al nulo conocimiento que la población tenía de la realización de esa obra y sus graves consecuencias en el ecosistema del río Tula y por consiguiente mayor deterioro del medio ambiente. “…No es solo la ocurrencia de poner cemento, no se pueden reponer árboles milenarios de 30 o 40 metros de alturas con plantitas” aseveró el ambientalista.
Ese análisis objetivo fue acompañado de sugerencias concretas del qué hacer, pues en este daño hay responsables que deben de ser denunciados ante la PGR y la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) –de la que por cierto cuestionó ¿por qué no está interviniendo?–, además de demandas internacionales para que frenen en definitiva esa obra y deslindar responsabilidades por los delitos ecológicos. Reconoció a este pequeño grupo que lo recibimos por su genuino interés de detener este ecocidio, así como por su carácter apartidista, sin grilla y que debe ser un movimiento que sume más gente, que sea incluyente y generoso, en el que deben participar todos los estratos sociales, recomendando que se continuará con recabar miles de firmas que acompañen las querellas contra los responsables.
A pregunta expresa de quien esto escribe sobre si podemos desde la sociedad construir un proyecto alternativo, el doctor ambientalista respondió que sí, que para ello se requiere la intervención de las universidades como el Instituto de Ingeniería de la UNAM y la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, además de otros especialistas para que se diseñe una propuesta técnica que incluya los aspectos ambiental y social y sea financieramente viable para que sin talar ni un árbol más esta obra cumpla con el saneamiento del río Tula y se eviten posibles futuras inundaciones en Tula; además se contemple un estudio integral de las diversas fuentes de contaminación que nuestra querida región sufre como el caso del desagüe de contaminantes de la refinería Miguel Hidalgo que se vierten irresponsablemente en el río a la altura de la unidad habitacional Pemex.
El doctor Ojeda Mestre, quien viajó desde Baja California donde reside, reconoció la importancia de que el presidente municipal Gadoth Tapia fuera sensible a esta demanda solicitando el paro total de la obra, además buscó hablar con el alcalde y al no poder concretarse el encuentro ofreció su disposición de asesorar a los ciudadanos y al propio edil, lo que me parece loable y de suma importancia; pues en este contexto de graves dificultades económicas, de inseguridad y de diferencias políticas en el que hoy nos encontramos, este tema da para converger con soluciones de fondo a este ecocidio, a su solución y a los grandes daños ambientales que deben de seguir la ruta del diálogo, las propuestas, la tolerancia, el respeto y la inclusión para resolver ese problema en beneficio de todos los ciudadanos.
Las acciones que deben seguir tienen que ver con una mesa de trabajo entre ciudadanos, especialistas y gobierno municipal para trabajar el proyecto alternativo que debe presentarse a la Conagua con el apoyo del gobierno del estado para hacer un solo frente propositivo de esta grave catástrofe.

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