La danza ha sido siempre un arte performativo, un momento de tiempo irrepetible entre bailarines y audiencia. La tecnología fusionada con la danza crea una situación que permite capturarla para una futura repetición y manipulación, puede también crear una diferente percepción de lo vivo y del momento con el uso improvisado o previamente manipulado de diferentes medios mientras bailan. La tecnología actúa en un sentido de extensión de los bailarines creando significaciones a través del movimiento y también permite expandir las representaciones de los bailarines con la creación y proyección virtual de ellos mismos. Cada función es irrepetible debido a que los bailarines crean en tiempo real con la tecnología.

Robert Wechsler comenta: “Hoy, en los inicios del siglo XXI, las audiencias están fatigadas de efectos digitales y las presentaciones interactivas en escena están en algún grado en crisis en su lucha por definir y desarrollar aplicaciones artísticas y razones para el uso de la tecnología en general.

Aunque las posibilidades son infinitas, uno no puede escapar de su cuerpo físico y cómo se usa en la creación de una danza. El nuevo reino de la cibercultura ha abierto la discusión acerca de la polaridad entre cuerpo virtual y real, espacio virtual y espacio real, creatividad mental y herramientas físicas, software y dispositivos tecnológicos.

La tecnología es un medio para un fin, que ayuda a desarrollar ideas, que puede crear nuevas posibilidades y funge como una herramienta que nos ayuda a profundizar en el descubrimiento de nosotros, además de cómo interactuamos con esa nueva cibercultura.

En 1964, la Universidad de Pittsburgh (con un IBM 7070) utilizaba un programa para solos de danza, con solo tres parámetros: tiempo, movimiento y dirección. Sus autores eran la coreógrafa Jeanne Hays Beaman y el programador Paul le Vasseur.

Hoy existen numerosos programas sobre danza comercializados como CLIP (Computerized Labanotation Instructional Program), Comd (Computer Dance Introduction), Anima, Compudance 4.0, Randances, Life Forms.

Esos programas posibilitan al coreógrafo crear movimientos directamente en el ordenador, permitiendo crear en tres dimensiones, utilizando ángulos inéditos, desde arriba o desde abajo; asimismo, puede probar movimientos, tiempos, desarrollos espaciales y notación.

También se ha desarrollado software que tiene la posibilidad de aplicación en tiempo real en un espectáculo, la computadora captura los movimientos, los digitaliza y los convierte en formas sin carne, en trazos que pueden cambiar instantáneamente dándole al cuerpo una capacidad de transformación de una forma que cambia a otras, en muchas o en la misma en otro lugar del espacio. Al poderse manipular la imagen adquiere muchas posibilidades de movimiento, de color, de uso del espacio y del tiempo.


Así podemos observar que la razón del empleo de tecnologías y colaborar con otras disciplinas de los creadores de danzas es que ayudan a mantener a la danza vital en un mundo donde los medios electrónicos (computadora), están ampliamente utilizados como un canal de expresión estética

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