“Scooby doo pa pa” y “Pasito perrón” se mezclaron con la música de banda en una fiesta de 138 años de tradición

San Bartolo Tutotepec.-

Aunque el miércoles de ceniza, día que marca el final de las fiestas de carnaval para dar paso al periodo de purificación que trae consigo la Cuaresma, quedó atrás, en San Bartolo Tutotepec la fiesta sigue.

Es la tarde del 20 de febrero y ese municipio enclavado entre la niebla, el bochorno y la humedad celebra su tradicional Octava de Carnaval, por lo que la plaza principal paulatinamente se llena de personajes típicos como los comanches, costaludos de rafia, brujas y diablos.

Son pocos, pero aún van los que presumen las delicadas máscaras de madera propias de esa fiesta, así como los trajes de lentejuela y espejos bordados delicadamente a mano para dar vida a los comanches.

Los más atrevidos se atavían como damas, con sus cabelleras rubias, rojas y atributos exuberantes. En grupos, del brazo y con el bolso en la mano, lanzan besos y coquetean con los caballeros a su paso.

La Octava de Carnaval 2018 tiene 138 años de tradición y surgió de las tradiciones indígenas de ese pueblo de la sierra Otomí-Tepehua.

Todos desfilan atrás de la banda Imperial del Valle, que toca los sones propios del carnaval para que comanches y diablos salten a ritmo, mientras que las campanas, colgadas de sus trajes, acompañan su paso; son en su mayoría niños quienes portan los trajes típicos de esa fiesta.

No obstante, la música tradicional del carnaval también compite con modernos ritmos, como el reguetón y su popular “Scooby doo pa pa”, que sale de potentes bocinas para que dancen las comparsas con personajes poco tradicionales, entre ellos un equipo de basquetbolistas y barbies con todo y cajas.

Mientras, los musculosos de Zumbartolo escenifican divertidas coreografías al ritmo del “Pasito perrón”. Asimismo, suenan piezas de la popular agrupación inglesa Queen.

También escenifican a personalidades de la comunidad, incluso la misma banda de viento que ameniza la fiesta fue representada en el carnaval, así como la empresa dedicada a producir fotografía y videos en el municipio.

Otros representan a la familia de la película Coco; así que Miguel desfila con su guitarra blanca, mientras Imelda jala a Dante, un can que marcha en comparsa durante todo el recorrido que la Octava realiza por las principales calles del municipio.

Las vialidades de San Bartolo ven a los personajes de la vecindad del Chavo con todo y el Señor Barriga cobrando la renta, así como al trabajador de Gas Express con tanque al hombro.

El mensaje político y de protesta también es parte de la fiesta, pues entre los demonios desfila el mexicano con sombrero montado sobre los hombros del presidente norteamericano Donald Trump, cuyas políticas antiinmigrantes le han valido el odio de muchos.

Mientras, en su espalda da vida al aspirante a la presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador con un mensaje en el brazo: “Voten por quien se les PEJE la gana, pero elijAMLO bien (sic)”.

Ya entrada la noche, los gritos típicos de la fiesta del carnaval inundan la plaza principal ante cientos de visitantes que llegaron para disfrutar la Octava, en espera de que el jurado calificador premie a los mejores de esa fiesta.

La noche es larga y para disfrutar; los demonios del carnaval lo saben, porque unos beben, otros comen, sin embargo, todos se divierten.

El mensaje
político y de protesta también es parte de la fiesta, pues entre los demonios desfila el mexicano con sombrero montado sobre los hombros del presidente norteamericano Donald Trump

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