David, el terremoto, Pachuca y el amor por ser bombero

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Pachuca.- David Hernández Juárez tiene 46 años, a los 14 quedó atrapado en uno de los edificios que se cayeron en Tlatelolco en el sismo de 1985 y a los 21 la necesidad lo orilló a incorporarse al Cuerpo de Bomberos en el que su labor más importante es la de servir.
En medio de la celebración de su día como cada 22 de agosto, David rememoró cómo llegó a ese oficio, cuando la necesidad lo encontró con el Cuerpo de Bomberos.
Recordó la injerencia del terremoto para llegar a su vocación cuando a los 14 años quedó enterrado junto con su madre y su hermano en los escombros, hasta que fue sacado por un cuerpo de rescate que procedía, como premonición, de la capital hidalguense.
“Cuando nos sacan nos llevan a la Cruz Roja de Tlatelolco y como no se daban abasto con tanto lesionado, había civiles que atendían a los mismos lesionados. Entonces fue una de las causas que me motivó a querer ayudar a la gente.”
Tras aquella escena trágica, que el 19 de septiembre próximo cumplirá 32 años, David, su hermano y su madre sobrevivieron y tuvieron solo algunas lesiones y “descalabradas”, desde entonces el hombre de fuego entendió el rescate como una segunda oportunidad en la que valoró la vida.
Entonces, sus padres decidieron llegar a la Bella Airosa donde radicaban sus abuelos maternos y, años más tarde, a sus 21, la necesidad económica lo llevó a convertirse en bombero.
Sus primeros años, relató, fueron complicados, sobre todo por el hecho de encontrar personas sin vida; sin embargo, una curada de espanto y los años, lo hicieron acostumbrarse al oficio.
“Lo más complicado para nosotros es cuando fallece un pequeño, un niño es cuando es complicado, de ahí en fuera se te hace cotidiano el trabajo, te acostumbras a ver muchas cosas desagradables y con el paso del tiempo vas templando los nervios.”
En contraste, para David lo más agradable del oficio es cuando los niños, adultos y ancianos le agradecen, le dan un abrazo y le dejan un “Dios te bendiga”.
David Hernández es casado, tiene cuatro hijos y dos nietos, explica con un suspiro en el pecho que sin pensarlo volvería a ser bombero y cita a Teresa de Calcuta sobre nacer para servir.
“Es una profesión muy bonita, yo amo mucho mi trabajo porque ayudas a la gente, es una satisfacción muy grande.”
Actualmente, David es bombero primero y goza de un sueldo de aproximadamente 15 mil pesos mensuales por lo que él mismo denominó como exponer la vida.
“Todo se puede prevenir siempre y cuando tengamos esa visión”, finalizó.

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